Recordaba la primera vez que vio a Isabela y lo sorprendido que quedó. Cuando Elías los presentó a él y a Adrián, ella sonrió dulcemente, habló con una voz clara y se mostró con mucha naturalidad al saludarlos y darles la mano.
Casi se perdió en la sonrisa brillante y dulce de Isabela.
Una lástima lo de esa muchacha.
Elías no los siguió.
Se quedó frente a la tumba, con la mirada fija en la foto de Isabela, incapaz de moverse durante un largo rato.
Los otros tres tampoco lo llamaron.
La lluvia empezó a arreciar; de una simple llovizna pasó a chubascos, y al final se convirtió en un aguacero.
Elías seguía de pie con su sombrilla frente a la tumba de Isabela. Con tanta lluvia, desde lejos apenas se distinguía su silueta.
Si tan solo pudiera volver el tiempo atrás...
¡Qué maravilloso sería!
***
En la unidad de cuidados intensivos, dos lágrimas rodaron por las mejillas de Elías.
Sus dedos se movieron y, un momento después, abrió los ojos.
¿Dónde estaba?
¿No estaba en el cementerio?
¿Por qué no podía moverse?
—¡Doctor, doctor! ¡Mi nieto despertó! ¡Vi que abrió los ojos!
La señora Fátima y los demás de la familia habían ido de casualidad a visitarlo en ese momento. Al ver que abría los ojos, la anciana lloró de alegría y llamó al médico de inmediato.
El doctor entró a la habitación.
Dos horas después.
Elías fue trasladado a un cuarto normal. Por fin estaba fuera de peligro; después de pasar una semana entera en cuidados intensivos, había logrado sobrevivir aferrándose a la vida.
Lo que él no sabía era el terror y la desesperación que habían sentido sus padres y familiares durante esa semana, temiendo que no volviera a despertar.
Aunque Elías había recuperado el conocimiento, seguía muy débil. Al pasar a la habitación normal, no tardó en quedarse profundamente dormido otra vez.
¡Isabela no había muerto!
Esa certeza llenó a Elías de una alegría desbordante.
—Elías, acabas de despertar y sigues débil. Mejor no platiques ahorita y descansa —dijo Isabela.
Al ver la euforia en los ojos de Elías, y escuchar cómo la había llamado, ella supuso que durante su tiempo en coma, él probablemente había soñado de nuevo con los eventos de su vida pasada.
Igual que le había pasado a ella cuando terminó en el hospital por sus heridas: se quedó atrapada en las tragedias de esa vida anterior, llorando sin parar.
La anciana le había comentado que Elías también había soltado unas lágrimas justo antes de recuperar la consciencia.
Por lo tanto, dedujo que Elías había soñado con su vida pasada.
¿Acaso esta vez habría tenido el sueño completo? ¿Habría sido Jimena la persona que la asesinó en esa otra vida?
Si fue Jimena quien le quitó la vida, ¿qué le pasó después a ella? ¿Enfrentó a la justicia?
Si Elías supiera que Jimena era su asesina, ¿de todos modos habría exigido justicia por ella?
Lo más seguro es que no. Él amaba tanto a Jimena que, si descubriera que ella era la verdadera culpable, sin duda la encubriría.

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