Risa simplemente no podía aceptarlo ni creerlo.
Adda, ¿la novia del Señor Davis?, parecía algo sacado de un cuento chino.
Risa lanzó una mirada a Adda. La envidia que ardía en sus ojos casi no podía ser contenida, y casi sin pensar dijo: "Señor Davis, ¿acaso mi hermana te ha engañado? Mi hermana ya está casada".
En esos breves segundos, Risa ya había sacado sus conclusiones. Adda era sin duda atractiva, así que no era de extrañar que el Señor Davis se sintiera atraído por ella. Pero estaba segura de que el Señor Davis no sabía que Adda ya estaba casada. Sin piedad, decidió exponer las mentiras de Adda. Tenía que hacer que Davis viera la verdadera cara de Adda.
Pero en los ojos de Davis no se percibía ni un ápice de enfado, ni siquiera una sombra de sorpresa. Con despreocupación, preguntó: "Ah, ¿dices que mi novia tiene un esposo? Entonces, ¿quién es su esposo?".
Esta pregunta dejó a Risa sin palabras. Ella y Brisa habían planeado este gran espectáculo para hoy. Adda se había convertido en la tercera en discordia, quebrando la relación entre Felipe y Brisa. Si de repente todos descubrieran que Adda y Felipe eran, de hecho, marido y mujer legalmente casados, la situación daría un giro completo. Brisa se convertiría en la verdadera amante, y ella en cómplice de la amante. Además, la reputación de la Familia Espinoza quedaría por los suelos, y ellos nunca la perdonarían. Risa no podía decir la verdad.
Por otro lado, Brisa también estaba nerviosa, observando a Risa, temiendo que esta loca revelara todo. Afortunadamente, aún le quedaba un poco de sentido común. Y Felipe, con el ceño fruncido y una mirada fría y distante, observaba la mano de Davis sobre la cintura de Adda.



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