Higinio cambió de tema.
—¿Germán ha vuelto a buscarte estos días?
Doris negó con la cabeza.
—No volverá a buscarme a mí. De ahora en adelante, solo buscará a Rosalinda.
—¿Ah, sí? —preguntó Higinio, enarcando una ceja.
Doris le contó que Rosalinda se estaba haciendo pasar por ella para hablar con Germán. Al oírlo, Higinio comentó:
—En ese caso, Rosalinda me ha quitado un gran peso de encima.
—¿Tanto así? —preguntó Doris, entre risas.
Higinio asintió con seriedad.
—Sí. Para mí, Germán es más complicado que Álvaro o Izan. A fin de cuentas, no ha hecho nada realmente malo, así que no puedo ser demasiado duro con él.
—¿O sea que pensabas hacer algo en su contra? —preguntó Doris.
—Por supuesto —admitió Higinio sin reparos—. Aunque los métodos habrían sido un poco rastreros.
—¿Contratar a alguien para que le diera una paliza y se rindiera? —adivinó Doris.
Higinio sonrió levemente.
—No tan violento. Un simple truco de seducción, algo parecido a lo que Rosalinda está haciendo ahora por su cuenta.
—Ya veo —dijo Doris, dándose cuenta—. Sí, eso es un poco rastrero.
—Bueno, qué se le va a hacer —dijo Higinio con un falso tono de resignación—. Después de enamorarme de ti, de repente me volví incontrolablemente posesivo.
Doris entendió la broma y le siguió el juego.
—Ahora que lo dices, lo entiendo. Porque… yo siento la misma posesividad contigo.
—Ser poseído por ti, Dori, es todo un honor —respondió Higinio con una sonrisa en los ojos.
Entre bromas, Doris no podía dejar de mirar el rostro increíblemente atractivo de Higinio. Su mirada recorrió lentamente sus cejas bien definidas hasta detenerse en sus labios rosados.
Finalmente, en la intimidad de ese espacio donde solo estaban ellos dos, no pudo resistir el impulso.
—Hoy quiero probar algo.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida