[Si fue así, no importa por qué lo hizo Doris, ¡qué bueno, se lo merecía ese animal!]
[¡Eso no es suficiente! ¡Mató a una familia entera!]
[¡El problema es que no hay pruebas de que Diego los mató! ¡Solo queda esperar justicia divina!]
En la villa de la familia Álvarez.
—¡Maldita sea! ¡Doris! ¡Te voy a matar! —Diego, que fue llevado al hospital anoche para detener la hemorragia, hizo berrinche en la madrugada para volver a casa.
Apenas despertó temprano, su madre le enseñó las noticias sobre él en internet.
Al ver los comentarios, de puro coraje, estrelló el celular contra el suelo.
—¡Crash!
La pantalla se rompió en varias grietas.
Lina le echó un vistazo sin inmutarse, sopló la sopa que tenía en la mano y le acercó una cucharada a la boca de su hijo Diego, diciendo suavemente:
—Te enseñé las noticias no para que hicieras corajes a lo tonto.
Diego giró la cara rechazando la comida y dijo:
—Mamá, no solo Doris me abrió la cabeza, sino que ahora sacaron lo de que atropellé gente. ¡Si eso no fue obra de Doris, dejo de apellidarme Álvarez!
Al escuchar esto, la mirada de Lina se oscureció.
—¡Si no te apellidas Álvarez, cómo te vas a apellidar!
Diego se pasmó, sin entender por qué su madre reaccionó así, y dijo con tono de agravio:
—Mamá, es que no aguanto el coraje. Me dejaron la cabeza así, ¿y tú no vas a pensar en algo para fregar a esa Doris?
Lina dejó el tazón.
—¿Cómo es posible? Papá arregló todo. Compró todas las cámaras y los videos de los autos testigos, ¡es imposible que haya pruebas!
Lina suspiró.
—Yo también quisiera que fuera así, pero las paredes oyen. Solo depende de si alguien tiene la capacidad de encontrar eso, y Doris, casualmente, la tiene.
—Mamá… ¿no estarás sobrevalorando a esa perra de Doris? —Diego estaba molesto de que su madre hablara así.
Lina miró a su hijo con impotencia.
—¿Todavía no te das cuenta? Esa Doris no es simple. Me temo que hasta Damián va a tener que reevaluarla para saber qué hacer a continuación.
Dicho esto, Lina volvió a suspirar hondo.
—Diego, mejor vete del país a esconderte un rato, o se te va a armar. En cuanto a cuándo volver, espera noticias de tu padre y mías.

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