Higinio captó la idea de inmediato.
—Damián no va a permitir que el asunto de Diego escale, porque La Dientona es su gente. Ya sea que él haya dado la orden o no, si investigan a fondo, podrían salir a la luz todos los trabajos sucios que ella le hacía.
Doris siempre pensaba que hablar con alguien tan listo como Higinio era un placer. Sonrió.
—Exacto. Así que Damián va a presionar a Xavier para que impida que su esposa, Lina, siga indagando y para que cierren el caso cuanto antes.
Higinio no pudo evitar admirar la astucia de Doris.
Usar a La Dientona para matar a Diego fue matar tres pájaros de un tiro. Se deshizo de La Dientona, acabó con Diego y obligó a Damián a limpiar el desastre.
Sin embargo, había un cabo suelto: la obsesión de una madre como Lina por vengar a su hijo.
—Aun así —advirtió Higinio—, puede que Lina deje de presionar a la policía por fuera, pero esa mujer lleva mucho tiempo con Xavier. Debe tener sus propios recursos y no te va a soltar tan fácil.
Doris no se inmutó. Guardó su botiquín, se recostó cómodamente en el sofá y soltó una risita.
—Jé, ya veremos quién no suelta a quién. Lina va a estar demasiado ocupada salvando su propio pellejo. Sé un secreto fatal sobre ella, y muy pronto va a salir a la luz.
Al ver que Higinio la miraba fijamente, Doris preguntó de repente:
—Higi, ¿te doy miedo?
—¿Eh? ¿Miedo de qué?
—Dicen que a los hombres no les gustan las mujeres demasiado inteligentes —bromeó ella.
—... No digas eso, tienes que ser fuerte.
Después de consolarla un rato, cuando Lina se calmó un poco, Xavier dijo con pesar:
—Ya le dije a Donato que contacte al crematorio. Vamos a incinerar a Diego hoy mismo...
Lina levantó la cabeza de golpe, con los ojos llenos de lágrimas e incredulidad.
—¿Amor? ¿Quieres quemar el cuerpo de nuestro hijo ahora? ¡Si ni siquiera hemos encontrado al verdadero culpable...!
—La que mató a Diego fue esa tal La Dientona del Centro de Talento Creativo, la policía ya me llamó —dijo Xavier incómodo.
—Sí, dicen que fue venganza, pero ¿de verdad te crees eso? —Lina bajó la voz—. Amor, cuando tú investigaste a esa familia que Diego atropelló, eran unos don nadie. Solo quedaban cuatro viejos, y ahora solo quedan dos. Una empresaria como esa no arruinaría su vida por ellos. Detrás de esto hay alguien más, o es Ariana o es Doris. ¡Esa mujer es solo un chivo expiatorio!

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