Doris sabía por qué Ariana le decía esas cosas de repente.
Porque le había resuelto de un golpe el problema de Diego y su madre.
La verdad era que mucha gente en la organización, incluyendo a Sombra, le era leal porque ella los había salvado o les había hecho algún favor.
Justo como Ariana.
Ya estaba acostumbrada.
Doris no la rechazó, simplemente dijo:
—Sigamos con las condiciones que hablamos antes. Cuando llegue el momento, me traspasas tus acciones de Estudios Universo Único a bajo precio y listo.
—Está bien... Vas a comprar Estudios Universo Único, ¿verdad? Entonces seré una actriz bajo tu mando. Confío en que contigo podré cumplir mi sueño de ser actriz de verdad, sin tener que andar complaciendo a nadie para ser la gran estrella que quiero ser —dijo Ariana con autoironía—. La verdad, soy una inútil para los negocios. Aunque me dieran el estudio, no tengo ni el carácter ni la experiencia para manejarlo.
Doris jugó con una pluma en su mano, giró la silla de espaldas al escritorio y sonrió relajada.
—Cada quien tiene su camino, no tienes que forzarte a hacer algo que no es lo tuyo. Si en el futuro eres artista de mi empresa, te daré los recursos adecuados para que te conviertas en quien quieres ser.
—Gracias, señorita Palma. No te quito más tiempo —dijo Ariana y colgó con prudencia.
Doris dejó la pluma, tomó su celular y vio un mensaje de Patricio en WhatsApp.
[¿La muerte de Diego tiene que ver contigo?]
Acompañado de un emoji de preocupación.
A Doris le dio flojera contestar. Ni siquiera se puso a pensar por qué él le hablaba de un tema tan delicado.
No valía la pena.
...
En el cuarto de renta, Patricio vio que su hermana Doris no respondía, así que fue a Estudios Universo Único.
Originalmente solo tenía que esperar a que saliera su nueva canción, pero con este imprevisto y la muerte de Diego, quien llevaba su carrera, no sabía si el lanzamiento seguiría en pie.
—Mientras cooperes bien conmigo para que yo pueda regresar a la familia Palma, esta vez no fallaremos —respondió Julián con una mirada igual de feroz.
—Julián, si quieres que confíe en ti, dime el plan. Si no, siento que solo seré un peón que usarás y tirarás —dijo Andrea, que se había vuelto mucho más cautelosa después de su gran caída.
Julián la miró de reojo, guardó silencio un momento y dijo:
—...Está bien. Ahora somos compañeros de desgracia, estamos en el mismo barco, no tiene caso ocultártelo.
Entonces, le contó su plan a Andrea.
Andrea escuchó con los ojos abiertos de par en par, incrédula.
—Julián, qué corazón tan negro tienes. Para volver a la familia Palma y recuperar el negocio, eres capaz de sacrificar hasta la vida de Fátima.
Antes de que Julián pudiera defenderse, ella añadió:
—Pero bueno, si de verdad logras echar a Doris de la familia Palma, ¡estoy dentro! Mañana mismo haré lo que dijiste: buscaré al viejo y le diré que sé el secreto comercial con el que la familia Carrasco planeaba inculpar a Medicina Pérez.

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