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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 761

Al llegar a este punto, Doris aplaudió.

—Por supuesto, si estás dispuesto a soltar la sopa sobre quién es ese gran pez gordo que respalda a la familia Carrasco y me entregas las pruebas de sus crímenes, lo tomaré como un acto de redención y te perdonaré la vida. ¿Qué te parece?

Al escucharla mencionar a la gran figura que lo respaldaba, el miedo de Damián aumentó. Se puso de pie de un salto.

—Doris, ¿qué tanto sabes en realidad?

Doris miró con desdén a un Damián que lucía completamente patético y dijo:

—Solo necesitas saber que sé mucho más de lo que te imaginas.

Damián soltó una carcajada.

—Doris, si ya sabes quién es la persona que está detrás de la familia Carrasco, ¡¿cómo te atreves a meterte con nosotros?! ¡No puedo creer que pretendas derribar a alguien de ese calibre!

»Admito que al principio te subestimé y por eso terminé en esta situación, pero no importa qué tan hábil seas, ¿de verdad crees que puedes contra el poder que me respalda?

»¡Ja! ¡No sabes con quién te estás metiendo!

Siendo así, ¡Damián sentía que ya no tenía por qué tenerle miedo a Doris!

Después de todo, al ofender a ese gran personaje detrás de la familia Carrasco, ¡esta mujer estaba condenada a muerte!

Doris arqueó una ceja y soltó una risa burlona.

—¿Ah, sí? Cuando decidí ir contra la familia Carrasco, casi toda la élite de Solara pensó que yo no estaba a mi altura. ¿Y ahora? Ja, cualquiera puede ver que la crisis de La Candela de los Carrasco no tiene solución. Así que solo queda esperar a que cierren el lugar o cambien de dueño.

Damián se levantó tambaleándose, con los ojos inyectados de sangre. Se le quedó viendo fijamente al rostro fino pero gélido de Doris, como si quisiera escudriñar en sus ojos cuántas cartas bajo la manga le quedaban.

—Doris... —Su voz sonaba ronca, como la de un demonio recién salido del infierno—. ¿Crees que por derribar a la familia Carrasco ya ganaste? ¡Ese gran señor solo tiene que mover un dedo para que no quede ni rastro de ti!

Doris sonrió con desprecio, jugueteando con una aguja de plata que destellaba fríamente entre sus dedos.

—¿Ah, sí? Entonces adivina, ¿por qué me atrevo a tocar a la familia Carrasco? —Se acercó lentamente, sus botas pisando la sombra de Damián—. Porque... yo vengo precisamente por ese supuesto «gran señor» del que hablas.

Las pupilas de Damián se contrajeron de golpe y su corazón empezó a latir desbocado.

Tras decir esto, Doris caminó hacia Julián y lo levantó de un jalón.

—Hora de llevarte a la delegación.

Capítulo 761 1

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