Entrar Via

Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 909

Doris soltó una carcajada maliciosa.

—¿Y no te da miedo que, sin ensayo previo, la «primera función» sea un desastre?

Higinio se rio, contagiado por su humor, pero luego la miró con intensidad.

—Te aseguro que no habrá quejas. Haré que sea inolvidable.

Hizo una pausa dramática y añadió:

—Y si fallo, aplicaré una política de compensación muy generosa.

—Me gusta cómo suena eso de la compensación —bromeó Doris.

El tono del teléfono de Doris interrumpió el coqueteo. Era Sombra.

—¿Qué pasa? —contestó ella.

—Andrea Palma está haciendo un berrinche. Exige irse —reportó Sombra.

Doris sonrió con frialdad.

—Vaya, qué poco aguante. Está bien, voy para allá.

Colgó y se estiró como un gato.

—Higi, se acabó la fiesta. Tengo que ir a poner en su lugar a mi tía Andrea y al inútil de Augusto.

Higinio tomó su bastón y se puso de pie con esfuerzo pero con firmeza.

—Te acompaño. Tómalo como mi terapia de rehabilitación.

Doris vio lo mucho que había progresado y sonrió.

—Hola, tía. ¿Todavía quieres reunirte con tu amado hijo?

Andrea, al verla, se arrastró por el suelo y se abrazó a las piernas de Doris.

—¡No, no! —sollozó—. ¡Augusto es una bestia! ¡Hubiera preferido parir una piedra!

—Me alegra que te des cuenta —Doris se soltó con un movimiento seco—. Mira, eres mi tía, y técnicamente nunca lograste hacerme daño real porque eres muy incompetente. Te daré una última oportunidad. Te irás a cuidar al abuelo.

Andrea sintió que le volvía el alma al cuerpo.

—¡Sí, sí! ¡Lo cuidaré como a un rey! ¡Perdóname, sobrina querida! ¡Nunca más me meteré contigo, te lo juro!

Doris miró a Sombra.

—Llévatela. Mándala al Pueblo de la Luna. Y a Augusto también.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida