—Traje su comida —dijo Higinio extendiendo unas arañas liofilizadas que sacó del cuarto.
Doris las tomó y puso algunas en su palma.
Verdín fulminó a Higinio con la mirada antes de engullir las arañas de un bocado.
Tatiana miraba todo con una sonrisa complacida.
Felipe, en cambio, miraba a su esposa con preocupación.
Tras estar una hora en casa de los Palma, Doris e Higinio se marcharon.
Viendo a su esposa parada en la puerta mirando con nostalgia, Felipe la abrazó por los hombros para consolarla:
—No te pongas triste, Doris va a volver.
Tatiana respondió:
—Doris se casó, es algo feliz, ¿cómo voy a estar triste?
Cierto, ¿por qué estaría triste?
Solo que esa sensación de recuperar a su hija para que luego formara su propio hogar tan rápido la descolocaba un poco.
Además, ahora que Julián Palma y su familia ya no estaban, y el abuelo se había ido al campo, la enorme casa se sentía vacía solo con ellos dos.
Por eso pensó en tener mascotas, para darle vida al hogar.
Pero no entendía por qué Doris le pidió esperar, aunque confiaba en que su hija tenía sus razones.
—Feli, tengo sueño, me voy a dormir —dijo bostezando.
—... Está bien. —Cuando Tatiana subió, Felipe cayó en cuenta de que su esposa había estado muy dormilona toda la semana y comiendo más de lo normal.
Felipe no era muy perceptivo, pero el comportamiento de su esposa esa semana era diferente.
Eso lo hizo sospechar.
¿Acaso...?
Al pensar en esa posibilidad, los ojos de Felipe se abrieron como platos.
***
Higinio mantuvo la calma.
—Dime, Lavinia, ¿qué pasa?
Lavinia miró a Higinio con seriedad.
—Ya que están casados, los hijos que tengan en el futuro... ¿llevarán el apellido Villar o Palma primero?
Luego miró severamente a Doris.
—Después de todo, la situación de la familia Palma es bien conocida. Ahora que todo el patrimonio de los Palma recae en ti, y dada tu relación actual con Ricardo y Patricio, es poco probable que en el futuro le entregues la herencia de los Palma a los hijos de ellos, ¿verdad?
Doris entendió el punto de Lavinia: si la herencia de los Palma pasaba a los hijos de ella e Higinio, pero los niños llevaban el apellido Villar primero, significaría que el patrimonio de los Palma terminaría siendo absorbido por la familia Villar.
Si fueran gente común, el orden de los apellidos no importaría tanto, generalmente va primero el del padre.
Pero ambas familias, los Palma y los Villar, eran poderosas, y el orden de los apellidos de los herederos era un asunto mayor.
Si sus hijos no llevaban el apellido Villar primero, tal vez no podrían heredar el patrimonio de los Villar.
Las familias con algo de dinero solían acordar que la mujer tuviera dos hijos: uno llevaría el apellido del padre primero y el otro el de la madre primero.

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