Entrar Via

Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 934

—Traje su comida —dijo Higinio extendiendo unas arañas liofilizadas que sacó del cuarto.

Doris las tomó y puso algunas en su palma.

Verdín fulminó a Higinio con la mirada antes de engullir las arañas de un bocado.

Tatiana miraba todo con una sonrisa complacida.

Felipe, en cambio, miraba a su esposa con preocupación.

Tras estar una hora en casa de los Palma, Doris e Higinio se marcharon.

Viendo a su esposa parada en la puerta mirando con nostalgia, Felipe la abrazó por los hombros para consolarla:

—No te pongas triste, Doris va a volver.

Tatiana respondió:

—Doris se casó, es algo feliz, ¿cómo voy a estar triste?

Cierto, ¿por qué estaría triste?

Solo que esa sensación de recuperar a su hija para que luego formara su propio hogar tan rápido la descolocaba un poco.

Además, ahora que Julián Palma y su familia ya no estaban, y el abuelo se había ido al campo, la enorme casa se sentía vacía solo con ellos dos.

Por eso pensó en tener mascotas, para darle vida al hogar.

Pero no entendía por qué Doris le pidió esperar, aunque confiaba en que su hija tenía sus razones.

—Feli, tengo sueño, me voy a dormir —dijo bostezando.

—... Está bien. —Cuando Tatiana subió, Felipe cayó en cuenta de que su esposa había estado muy dormilona toda la semana y comiendo más de lo normal.

Felipe no era muy perceptivo, pero el comportamiento de su esposa esa semana era diferente.

Eso lo hizo sospechar.

¿Acaso...?

Al pensar en esa posibilidad, los ojos de Felipe se abrieron como platos.

***

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida