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Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA! romance Capítulo 5

Miré hacia su pecho, que se marcaba aún más ahora que su camisa estaba mojada. Levanté el rostro y, sí, definitivamente estaba furioso.

—Lo lamento, nunca fue mi intención… —me disculpé. Era cierto que lo odiaba por ser el novio de mi hermana, pero eso no significaba que fuera a ser una maleducada. Yo tuve la culpa.

—Estoy en una reunión con tu padre y no puedo regresar de esta manera... —Se notaba fastidiado, y de seguro quería matarme, pero el hecho de ser la hermana de su prometida lo detenía.

—Es mi culpa, lo reconozco. Yo me encargaré de arreglarlo.

Conocía el lugar perfecto para esto. Subió al ascensor y se colocó a mi lado. Marqué el número del piso al que necesitaba ir.

Todo era silencio en el elevador, solo se escuchaba la estúpida música de fondo. Miré hacia Ethan. Estaba serio. Según había escuchado, tenía un carácter difícil, y se le notaba hasta por los poros. Estaba segura de que pensaba en alguna manera de matarme.

Estúpida Génesis, te metes en problemas tan fácil...

Llegamos al piso de corte y confección. Allí se encontraban los diseñadores y gran parte de la ropa que se vendía en la empresa. Ambos bajamos del elevador. Inicié mi camino y él me siguió.

—Hola, Helena —saludé a la chica encargada de dicha área—. Voy a usar el vestidor y tomar unas camisas.

Ella solo asintió. La presencia del novio de mi hermana la había dejado anonadada… y es que el tipo no estaba nada mal. Caminé unos cuantos metros hasta llegar a los vestidores. Ahí había una gran variedad de ropa.

—Puedes tomar la camisa que desees y probártela. Si te gusta, te la puedes quedar.

—¡Oh, muchas gracias! Qué amable de tu parte regalarme una camisa… Lo cual no hubiera sido necesario si no me hubieras tirado ese vaso de agua —dijo con ironía.

En verdad me estaba aguantando de no decirle unas cuantas groserías. Estaba haciendo lo posible por remediar mi error.

Tomó varias camisas y entró a uno de los vestidores. Me sorprendió que eligiera tantas prendas; imaginé que tomaría cualquiera. Me recosté en una de las paredes mirando hacia un espejo y me di cuenta de que este reflejaba la puerta del vestidor donde se encontraba el prometido de mi hermana.

Lo peor de todo era que estaba entreabierta.

Bueno… no sé si podría decir que era lo peor, ya que tenía una vista perfecta de su torso, el cual ya estaba desnudo.

¡Madre mía! Es el novio de tu hermana… me reprendí.

Desvié la mirada. Mientras esperaba que saliera del vestidor, un mensaje llegó a mi móvil.

"Hola, osito de goma."

Se trataba del extraño con quien había conversado la otra noche.

"Hola, Ms. Domisol. ¿Cómo estás?"

—¡Listo! Encontré la camisa perfecta —Ethan salió del vestidor. Y sí, tenía razón, estaba perfecta.

"Muy bien, ¿qué haces?"

"Estoy en el trabajo. Osito de goma es una mujer independiente y necesita trabajar para lograrlo."

—¡Muy bien! Asunto terminado —di media vuelta y me dirigí al ascensor.

Creí que él se había quedado en el vestidor, pero subió junto conmigo.

"Me gustan las mujeres independientes y autosuficientes."

Fue el siguiente mensaje que recibí. Solo sonreí ante su halago.

—Génesis, ¿no? —mencionó el novio de mi hermana.

Levanté la mirada para encontrarme con la suya. Él estaba recostado en una de las paredes del ascensor, con las manos en los bolsillos.

—Así es. Génesis Wood, la hermana de tu prometida.

—Sé que nuestro primer encuentro no fue el ideal, pero aún hay tiempo para rectificar. Soy Ethan Fox, el prometido de tu hermana.

Extendió su mano y sonreí de manera hipócrita, tratando de parecer genuina. Iba a tomar su mano, pero las puertas del ascensor se abrieron, así que la encogí la mano y salí.

Regresé para la selección de los modelos.

Dafne inició con las preguntas básicas. Yo estaba atenta a sus respuestas y, sobre todo, a esa mancha oculta que tenía en un lado de la frente. Al parecer, la había cubierto con suficiente maquillaje.

No quería que esto se tomara como una venganza, pero la verdad era que a este tipo le faltaba la chispa de ser modelo. Pasamos a la sesión de fotos, tal vez eso lo salvaría… pero no.

Definitivamente, era guapo, pero para el modelaje no servía. Su sonrisa y sus gestos se notaban forzados.

Después de terminar con Adrian, nos quedamos solos para definir a los ganadores. Serían ocho en total.

—Para mí, entre Adrian y Vanesa, elijo a ella. Se nota que es amiga de la cámara. Su naturalidad es inigualable. Creo que es la persona indicada para nuestra empresa.

—¿Acaso estás loca? ¡Adrian está guapísimo! —intervino mi hermana—. Con él, la empresa ganaría muchos contratos.

—También lo lograríamos con Vanesa. Para mí, ella es la indicada. Adrian me parece flojo. Será guapo, pero no tiene la habilidad para esta carrera.

—¡No! Me opongo a tu decisión. Quiero que Adrian se quede.

—¡Dafne, tú no sabes nada de esto! Solo eres buena para estar frente a las cámaras. Yo llevo años aquí, haciendo lo mismo, y sé cuándo alguien es bueno y cuándo no. ¡He dicho que se queda Vanesa, y será así! —vociferé.

—¡Hey! Chicas, cálmense —intervino Will—. Hagamos esto con tranquilidad.

—¡Tú cállate! —dijimos al unísono.

—¡Tú llevarás años aquí, pero no sabes nada de estar en una pasarela! No sabes lo que es ser admirada por todos los que te rodean.

—¡Dafne, no empieces! —dije entre dientes.

Mi hermana estaba logrando irritarme, y eso no era bueno ni para ella ni para la empresa.

—¿Saben qué? ¡Se quedan los dos! —gritó mi amigo—. Haremos unas últimas pruebas en unas horas y se elegirá al ganador. ¡Ahora las dos salen de aquí, toman un vaso de agua y regresan cuando se hayan calmado!

Salí furiosa de aquel lugar.

Dafne se había ido meses de la empresa y ahora quería venir a mandar como si fuera una experta en esto.

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