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¡No me detendré hasta recuperarte, mi luna! romance Capítulo 190

—Es hora de que me retire como alfa.

Esas palabras resonaron en mi habitación, la de palacio donde alfa Clinton se ha estado recuperando desde que llegó con los miembros de su manada ayer.

—No, padre. Aún eres lo suficientemente fuerte para ser alfa... —Benji inmediatamente respondió al alfa mayor.

—Mi manada ya no existe, Benji. Es hora de que tomes el control y reconstruyas Piedra Lunar. Eres mi heredero...

—No era asi hasta que esos bastardos mataron... —su voz se quebró y lo vi luchar contra las lágrimas mientras apretaba el puño y sus nudillos se ponían rojos.

—Es hora de dar un paso al frente, Benji. Papá necesita descansar y la manada aún necesita a su alfa a menos que quieras que yo tome el control —intervino la hermana menor de Benji, que ha estado sentada junto a la cama de su padre desde que entré en la habitación.

—Eres más alfa de lo que yo he sido, Elisa —murmuró Benji—. Pero preferiría ser el próximo en morir en la guerra —agrego.

Alfa Clinton y Elisa le gritaron a Benji que no hablara de la muerte. La familia parecía haber olvidado que yo estaba en la habitación con ellos, así que me aclaré la garganta para llamar su atención.

—Nadie va a morir. No bajo mi supervisión —comencé a asegurarles—. Vine a ver cómo estaban. Espero que el lugar sea lo suficientemente cómodo...

—Deberíamos agradecerte tu hospitalidad, alfa Rastus. Eres un verdadero amigo —dijo alfa Clinton mientras sus hijos asentían con la cabeza en señal de acuerdo.

—Desearía haber hecho más —dije, culpándome por las pérdidas de alfa Clinton.

—No te culpes, Rastus. Incluso si hubieras enviado ayuda, habría sido inútil contra ellos —dijo alfa Clinton.

Sus palabras me recordaron la segunda razón de mi visita. Aunque ayer estaba hablando de la diferencia en la estrategia de Piel Negra, tuvimos que obligarlo a descansar, pero no pude sacarme sus palabras de la cabeza en toda la noche.

No podía esperar para preguntarle al respecto, por eso vine aquí tan pronto como dejé el campo de entrenamiento, donde entrene a mis hombres con más fuerza y los presioné más porque la guerra estaba más cerca que nunca.

—Saber más sobre el ataque nos ayudaría a prepararnos mejor y-

—Benji es el nuevo alfa de la manada Piedra Lunar. Él te dirá todo lo que necesitas saber. Creo que mi padre necesita descansar más, alfa Rastus —interrumpió Elisa respetuosamente.

Me di cuenta de que no quería que su padre volviera a vivir los tristes momentos que le arrebataron a su pareja y a su hijo. Mi corazón se llenó de orgullo por Clinton.

—No soy el alfa, pero mi hermana tiene razón. Te lo contaré todo —anunció Benj—. También me gustaría pedirte un favor.

—¿Hay algo que esté en mi poder, Benji? —pregunté.

—Sí. Si no es un inconveniente para tu manada, nos gustaría celebrar un funeral apropiado para las personas que hemos perdido —respondió Benji.

—Podemos arreglarlo —le dije antes de pedirle que viniera conmigo a conocer a Seth, Andrew y Otis en el apartamento que ahora comparto con Agnes y nuestros cachorros.

Hablando de Agnes, ella estuvo en la mansión toda la mañana con mi mamá, Phoebe y Lisa. Estaban haciendo todo lo posible para ser una buena anfitriona.

—Nada penetró su piel.

—Debió haberlos fortificado y hacerlos resistentes a las armas. Al menos a las armas físicas —nos explicó Susanna.

—Entonces debemos estar listos para luchar contra ellos espiritualmente, pero los miembros de Bosque Lunar no tienen poderes espirituales como los lobos blancos —afirmó Agnes, expresando mis preocupaciones.

—Ahí es donde entra Jeremy —Susana soltó—, tiene una habilidad especial que le permite crear un camino espiritual en un lobo normal. No durará mucho, pero todos los guerreros de Bosque Lunar obtendrán habilidades, las usarán y controlarán sin esfuerzo hasta que Mia pueda revertir el hechizo de fortificación de la bruja.

—Esas son buenas noticias —dije con voz entrecortada, sorprendido por la habilidad de Jeremy, a pesar de que era un dolor de cabeza para mí.

—¿Qué buenas noticias hay? —la voz de Otis resonó en la habitación.

—Encontramos una forma de revertir el problema de Larisa... —Susanna se apresuró a explicar.

Pero Otis la interrumpió jadeando.

—M-Mate... —murmuró con incredulidad.

El resto de nosotros nos quedamos paralizados y nos volvimos hacia Otis, cuya mirada estaba fija en una persona en la habitación, la única persona que nunca había conocido hasta ahora.

—Mate... —fue la respuesta de nadie más que Benji.

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