Entrar Via

¡No me detendré hasta recuperarte, mi luna! romance Capítulo 77

Los dos últimos días en la manada Bosque Lunar han sido caóticos. La situación en la manada es lo que se podría describir como no pacífica debido a muchos factores.

El factor más importante es la falta de disponibilidad de alfa Rastus.

Sí, alfa Rastus todavía estaba inconsciente.

No esperaba que permaneciera inconsciente durante dos días. Kyle lo esperaba porque mi hijo estaba desnutrido y no había podido dormir bien, pero como Inara curó a alfa Rastus y ayudó a deshacerse de la plata en su cuerpo, pensé que ya estaría despierto.

"Podría haber dejado algo de tóxico en su cuerpo para enseñarle una lección", murmuró Inara en mi mente, haciendo que mis ojos se dirigieran rápidamente a alfa Rastus, a quien nunca había visto en un estado tan pacífico, ni siquiera durante nuestros años de matrimonio.

-Estás bromeando, ¿verdad? - pregunté.

—Sí, Agnes. No soy una loba tóxica y, como sé que te mueres por dejar la manada en cuanto Kyle esté en condiciones de viajar y alfa Rastus se levante, no haría nada que pudiera interrumpir tus planes —replicó Inara y yo suspiré.

Fue bueno saber que estábamos en la misma página.

Lo más probable es que me volviera loca si me quedara en el hospital un día más. Mi corazón anhelaba ver a mi hijo recuperar la conciencia y reunirse con su hermana, a quien no había visto desde que la dejé en la habitación con Hazel antes de ir a buscar a Larisa con Jess.

Mi corazón se encogió por millonésima vez en dos días al recordar mis últimos momentos con Jessica. No sé si alguna vez superaré su muerte.

—Hola, Agnes. —La voz de Phoebe interrumpió mis pensamientos y la miré, completamente perdida por un minuto. Se acercó a la cama de Kyle donde estábamos los dos acostados. — ¿Estás lista para que te examinen esta tarde? ¿Qué te gustaría almorzar?

Sonreí con tristeza, mirando el rostro de mi cachorro.

—Te lo dije, Phoebe, no tienes que examinarme. Estoy bien. Por favor, revisa a mi hijo y al alfa —respondi.

—Y creo que también te he dicho que todo lo que Kyle y el alfa necesitan es tiempo suficiente para descansar y recuperarse. Ambos están bien, pero parece que te vas a morir en cualquier momento —respondió Pheobe.

"Deja que te examine, Agnes. No queremos parecer sospechosas". Inara me murmuró.

Escuché a mi loba y Phoebe usó sus habilidades de sanadora para curar mi cuerpo. Me sentí bien que me cuidaran por una vez, pero eso no alivió el dolor en mi pecho. Tal vez me sentiría mejor cuando regresara a casa en alfa Tristán y le diera a Jessica un entierro digno y honorable.

Quizás podría vivir con el dolor.

—Estás bien —concluyó Phoebe después de su evaluación.

—Te lo dije —murmuré.

—Pero tu corazón no está bien, Agnes —dijo y pasó sus dedos sobre las cicatrices frescas en mi espalda. —Dakota me dijo una vez que eres especial y es evidente en lo rápido que te recuperas, pero me preocupa el estado de tu corazón —soltó.

—¿Qué quieres decir? —pregunto confundida.

Esas tres palabras resonaron en la habitación.

—Sentí que me arrebatabas del fuerte agarre de la muerte misma —agregó, con voz baja y ronca.

«Eso es imposible. No pudo haber sentido que lo estaba curando...» me dije a mí misma.

"¡A la m****a el vínculo roto! Debería haberlo sabido que no importa cuanto hubiera bloqueado a su lobo pulgoso que ha estado intentado forzar una conexión conmigo". Las palabras de Inara demostraron lo contrario.

"¿Saber qué?" Solo pude preguntarle a mi loba ignorando lo de pulgoso, mientras alfa Rastus me miraba como si pudiera ver a través de mí.

"Debería haber sabido que el vínculo que se negó a romper les permitiría sentir nuestro poder de otra manera. Sintió que lo curamos en el bosque, Agnes. ¿Qué hacemos?", Inara entró en pánico.

Hasta ahí llegó el guardarme mis habilidades para mí.

Yo también entré en pánico mientras pensaba en cómo salir de ese lío. Aunque no pude encontrar las palabras adecuadas, afortunadamente alfa Rastus saltó de la cama y sus ojos grises se fijaron en el cuerpo dormido del cachorro.

—Larisa... —alfa Rastus apretó los dientes con una mezcla de rabia y odio.

Y eso marcó el comienzo de una guerra que todos veíamos venir.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No me detendré hasta recuperarte, mi luna!