Mercedes forcejeaba con Oriol, y ya había comenzado a llorar, sin darse cuenta de que con cada palabra que decía, el rostro de Oriol se volvía más pálido.
¿El juego del cazador?
¿Ese juego tan familiar?
Eran muy pocos los que lograban sobrevivir en este tipo de juego.
¿Fernanda, con su delicado cuerpo, pensaba sobrevivir dos horas?
Había encontrado una zona segura, pero en vez de quedarse, había atraído el fuego enemigo y se había lanzado a la muerte.
¿Esta mujer era tonta?
"Jefe…"
"¡Busquen!" Oriol contuvo su ira y dijo: "¡Aunque tengamos que desmontar este lugar, hoy deben encontrar a Fernanda!"
"¡Entendido!"
Mercedes se desplomó en el suelo.
Nunca supo que algún día viviría algo tan terrible, siempre pensó que el mundo estaba lleno de belleza.
Pero nunca pensó que el mundo también tenía un lado tan oscuro y aterrador.
"¡Encontrada! ¡La encontramos!"
No se sabe quién gritó, pero Oriol de inmediato miró hacia la dirección de la voz.
Vio a Fabio bajando las escaleras lentamente con Fernanda en sus brazos. Fernanda estaba cubierta con el abrigo de Fabio, y se veía exhausta recostada en él.
"Fer…"
Oriol instintivamente quiso acercarse, pero algo le pareció extraño y se detuvo.
Fernanda le dio una suave palmada en el hombro a Fabio y le susurró: "Déjame bajar, puedo caminar".

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No Soy Tu Bien Desechable