Lorena sintió un escalofrío recorriendo su espina dorsal.
Antes, pensaba que Ciro era un hombre tierno y fácil de manejar.
Pero nunca imaginó que Ciro trataría a Soraya sin piedad alguna.
Toda esa imagen de hombre apasionado que proyectaba era falsa.
Lo que Ciro quería era simplemente el apoyo de la familia Solís, para fortalecer su posición en Laguna Verde.
Ciro, con frialdad, dijo: "Si no quieres terminar igual, mejor compórtate y no me provoques".
"No... yo no me atrevería..."
Lorena rápidamente negó con la cabeza: "Siempre y cuando me permitas seguir siendo la hija de la familia Solís, seguir siendo tu prometida y vivir esta vida, ¡haré lo que quieras!"
"Está bien". Ciro se quitó el abrigo y dijo: "Mañana irás conmigo al hospital a pedirle perdón a Pablo de rodillas".
"¿Qué?"
La cara de Lorena se tornó pálida: "¿Me estás diciendo que le pida perdón a Pablo de rodillas?"
"No solo a Pablo, también a Fernanda".
Al escuchar la segunda parte, el semblante de Lorena empeoró aún más: "¡No! ¡Eso no lo haré!"
Al oír esto, Ciro lanzó una mirada fulminante a Lorena.
Asustada, Lorena se encogió y mordiéndose el labio dijo: "Siempre y cuando no tenga que arrodillarme ante Fernanda, haré lo que sea..."
Ciro soltó una carcajada fría: "¿Incluso ir a prisión?"
"Yo..."
Lorena se quedó sin palabras.
Ciro continuó: "Atacaste a Pablo, ¿crees que puedes evitar la cárcel? Si no podemos resolver esto en privado, prepárate para ser encarcelada. La vida allí, creo que nadie la conoce mejor que tú".

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