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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 20

Violeta le puso el celular directamente en la cara a Alonso: —Mira, fíjate bien qué clase de persona es esa cuñada a la que tanto respetas con Estrella.

Alonso tomó el celular y leyó el mensaje.

Solo con un vistazo, miró a Violeta: —¿Qué tiene de malo?

Violeta: —¿Qué? ¿Todavía me preguntas qué tiene de malo? Oye, Alonso, ¿pasaste de noche la primaria o qué? Es una provocación descarada, ¿y preguntas qué tiene de malo?

Violeta estaba que explotaba. Le arrebató el celular con coraje.

—A ver, te lo explico.

Era para morirse de la rabia.

¿Tenía problemas de comprensión lectora o qué? Mónica estaba provocando a Estrella.

¡Y él preguntaba qué tenía de malo!

Violeta miró el celular furiosa: —Escucha bien: «Estrella, todo es mi culpa...» ¿Ah?

¡No!

El mensaje de hace un momento no decía eso.

Violeta miró con atención y se dio cuenta de que Mónica había borrado el mensaje anterior.

Inmediatamente después, llegó otro párrafo: [Estrella, todo es mi culpa, cúlpame a mí de lo que quieras. Soy yo la que no puede aceptar que Julián se fue. No te pelees con Alonso, él te ama de verdad.]

Al ver el nuevo mensaje de Mónica, Violeta se quedó pasmada del coraje.

Le aventó el celular a Estrella: —Míralo tú misma.

Estrella tomó el celular y lo vio.

Al ver que Mónica había borrado el mensaje y mandado eso, una sonrisa irónica se dibujó en sus labios.

Con razón dicen que Mónica es una mustia.

Casada con Julián tantos años y nadie se dio cuenta de que tenía doble cara.

Alonso miró seriamente a Estrella y luego a Violeta: —Disculpa, ¿podrías dejarnos solos un momento?

Violeta fulminó a Alonso con la mirada y le dijo a Estrella: —Voy a buscarte algo rico de comer.

Estrella todavía tenía buen apetito, y Violeta quería consentirla.

Cuando quedaron solo Estrella y Alonso.

El hombre jaló una silla, se sentó junto a la cama, cruzó las manos y la miró con cierta frialdad: —¿De verdad vas a demandarla?

Sin embargo, al salir de la boca de Estrella, el asunto parecía volverse algo sucio.

Alonso frunció el ceño con fastidio: —Solo no quiero que la familia... no quiero que terminemos así.

»Además, esto no tiene nada que ver con mi cuñada, fue un error mío, yo...

Estrella: —¿Fue un error tuyo? ¿Entonces quieres que te demande a ti también?

Alonso: —Tú...

Al escuchar esa frase de Estrella, su rostro se oscureció aún más.

Estrella: —Y otra cosa, yo no soy familia de ella, .así que no me vengas con el cuento de la familia para chantajearme. Me da puro acso.

Alonso: —Tú...

Al oír la palabra «asco», su respiración se volvió pesada.

Antes de que pudiera decir más, el teléfono sonó. Era Isidora otra vez.

Al ver el número, Alonso contestó: —Mamá.

—Alonso, hoy Moni recibió una impresión muy fuerte, no está bien. Se despertó en cuanto te fuiste, ven rápido, por favor.

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