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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1069

Sin dejarlo terminar, le metí un bocado en la boca.

Intrigado, él me miró.

Yo agarré espaguetis con el tenedor, comí un bocado y murmuré:

—Habla menos, que me bajas el ánimo.

Él hizo mucho esfuerzo por tragar y me miró en silencio, con los labios apretados.

Volteé un poco, casi dándole la espalda, y seguí comiendo. Si no, ya se iban a echar a perder. Además, me moría de hambre. No estaba para escucharlo.

Si no quería comer, pues que no comiera. Yo no iba a insistir.

Pasó un buen rato. Yo casi había terminado mi tazón y él no había tocado el tenedor.

Blanqueé los ojos con rabia, tomé su plato y me levanté para tirarlo a la basura.

De repente, me agarró del brazo, con una mirada dolida:

—¿Qué haces?

—¡Tirarlo! Si nadie lo va a comer, ¿para qué dejarlo ahí?

Mateo apretó los labios, me quitó el tazón de las manos sin decir nada y empezó a comer en silencio.

La verdad, él comía de forma muy cuidadosa, en bocados pequeños. Incluso los espaguetis los enrollaba poco a poco.

A su lado, yo me sentía tosca.

Igual, trinché un bocado grande de espagueti y me lo eché a la boca, entero. Por fin sentí el estómago lleno.

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