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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 109

Escuché todo lo que dijo:

—Espérame, voy enseguida.

Y sin pensarlo mucho, se apartó de mí como si nada, sin una pizca de culpa, como si ni siquiera importara que yo estuviera ahí.

Ni siquiera se tomó el tiempo de mirarme, se vistió rápido y salió sin voltear.

La puerta se cerró, y el cuarto quedó en completo silencio.

El aire seguía denso, la cama hecha un desastre, y los besos marcados en mi piel solo me recordaban lo patético que fue todo.

Sentí un nudo en la garganta.

Los ojos se me llenaron de lágrimas, y todo se volvió borroso.

Respiré hondo y aguanté las ganas de llorar.

¿Para qué? Ya sabía que la que él amaba era Camila.

Lo que no entendía era por qué, si la quería tanto, todavía me buscaba.

¿Por qué insistía en que yo tuviera un hijo con él?

Tener un hijo duele, agota, es una gran responsabilidad.

¿Le daba miedo que Camila sufriera?

Entre más lo pensaba, más se me revolvía el estómago.

Me levanté como pude, fui al baño y me lavé la cara.

Igual, no pensaba dejar que alguien que no me amaba tuviera un hijo conmigo.

Cuando salí, me senté en la cama.

Si no estuviera metida en esta familia, ya habría ido a comprarme pastillas para quedarme tranquila.

Bueno, lo haré después.

Mateo no volvió.

Dormir sola en esa casa me ponía nerviosa.

Me levanté, cerré bien la puerta y le puse el seguro. Solo así me sentí un poco mejor.

Me metí bajo las sábanas y dejé la luz encendida.

Aunque estaba agotada, no lograba dormir. Cualquier ruidito me despertaba.

Cuando volví a abrir los ojos, eran casi las tres de la mañana.

Capítulo 109 1

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