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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1101

—Entonces vámonos, regresemos a casa —dije, sonriendo.

Mateo me sostuvo la mirada un buen rato y luego asintió:

—Está bien, volvamos a casa.

Después de tanto aplazarlo, cuando por fin salimos hacia el centro de la ciudad, ya estaba cayendo la tarde.

Estoy segura de que, de no ser porque esa noche teníamos que ir a la fiesta que organizó Samuel, Mateo habría querido que nos quedáramos una noche más.

Ese día el rodaje de la película de Valerie se dio por terminado.

Por eso Samuel armó una fiesta e invitó a todo el equipo.

Cuando Valerie me lo contó, me quedé sorprendida de verdad.

Pensé: "¿Samuel, tan cuadrado, organizando una fiesta? No puede ser".

Pero cuando él mismo me llamó para invitarme, me quedó claro que iba en serio.

Además, me dijo que esa noche había reservado todo el bar al que íbamos seguido.

Hay que admitirlo: quizá Samuel no sea experto en fiestas, pero generoso sí es.

Cuando llegamos al centro de la ciudad, ya estaba completamente oscuro.

Tanto Mateo como yo extrañábamos mucho a los niños, así que lo primero que hicimos fue ir directo a la mansión.

En cuanto el auto entró en el patio, vimos a los dos niños salir corriendo de la casa.

—¡Mami!

—¡Papi!

Ambos saludaron al mismo tiempo.

En cuanto bajé del auto, los dos se lanzaron a mis brazos.

—Mami... —Embi levantó la cara, con los ojos llenos de lágrimas—. Te extrañé muchísimo.

Luki, en cambio, no lloró.

Me miró a mí y luego a Mateo, y preguntó:

—Mami, ¿ustedes se fueron de vacaciones?

Me quedé sin palabras, y antes de que pudiera contestar, Embi dijo:

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