—Pero luego... le diste toda tu atención a Michael; ni siquiera me hablabas. Hasta dijiste que yo era basura —murmuró Mateo, con la vista perdida.
Le cubrí la boca de inmediato.
—Ya sabes que no recordaba nada.
Este hombre de verdad sabe guardar rencor.
Una vez le dije "basura", y parece que lo va a recordar toda la vida.
—Entonces haz lo mismo —le propuse, riéndome—. Llámame basura tú también, y quedamos a mano.
Mateo me abrazó con fuerza y sonrió.
—Boba... ¿cómo podría decirte eso?
Luego se le escapó una sonrisa, un poco irónica.
—Cuando volvimos a encontrarnos, solo pensé en no dejarte escapar otra vez. Me sentí afortunado: el destino me permitió verte antes de que Javier regresara. Pero entonces apareció Michael y, aunque sabía que sus intenciones contigo no eran puras, no podía hacer nada, porque tú me odiabas. Hasta que, en esa reunión de exalumnos, mi deseo de tenerte solo para mí me nubló por completo. Y sí, la felicidad que tengo ahora... la conseguí con medios sucios. Por eso vivo con miedo, temiendo perderlo todo, temiendo que esta felicidad sea solo una ilusión pasajera. Ese miedo me volvió desconfiado, violento... un loco que te hizo mucho daño.
—No digas eso. Los primeros tres años de matrimonio tampoco fui buena contigo. Y además, por lo menos tú pagaste las deudas de mi familia, ¿no? Por cierto, ¿dónde está nuestro certificado de matrimonio? Quiero verlo.
Cuando mencioné los primeros años de matrimonio, recordé de repente ese documento.
Mateo acarició la frente de Embi, luego me llevó al despacho.
Y para mi sorpresa, ¡tenía el certificado guardado en una caja fuerte!
¿Quién guarda eso bajo llave?
¿Acaso alguien se lo iba a robar?
Cuando lo abrí, noté que el papel y la foto estaban un poco gastados, como si alguien los hubiera manipulado demasiadas veces.
En la foto, Mateo sonreía un poco a la cámara; se veía relajado, muy distinto a la seriedad que suele mostrar ahora.
En cambio, yo estaba lejos de él, molesta y con cara de fastidio, como si me hubieran obligado.
Solo con verla se podía adivinar cuánto lo detestaba en ese entonces.

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