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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 124

Mateo sonrió un poco y apartó la mano de mi papá, ya no se molestaba en disimular la burla:

—Como dijo tu hija, soy solo un extraño para ustedes. Si pueden resolver sus propios problemas, pues háganlo. A mi déjenme quieto.

—Eso fue un malentendido. Ella es muy orgullosa, no quiso pedirte ayuda, por eso dijo eso. Pero, aunque tú y ella ya se hayan divorciado, para mí sigues siendo el mejor yerno que ha tenido esta familia. Incluso si mi hija se vuelve a casar, nadie va a ser mejor que tú.

Sentí cómo me ardía la cara de la vergüenza y la rabia.

Pensé que al menos ya había entendido que Mateo no iba a ceder. Pensé que, por más sinvergüenza que fuera, dejaría de molestar.

Pero no. Ahora hasta lo estaba halagando.

Me acordé de cuando me casé con Mateo y mi papá lo miraba por encima del hombro.

Dijo que si Mateo lograba casarse conmigo, sería un milagro.

Hasta mencionó que, de no ser por lo que pasó, ni siquiera le alcanzaba para atarme los zapatos.

Y ahora, míralo.

Arrastrándose como un perro.

Ya ni siquiera lo reconozco.

Intenté tomarle el brazo, pero me apartó con fastidio.

Siguió ahí parado, esperando que con esas palabras Mateo le largara los tres millones.

Pero, ¿cómo iba a pasar eso?

Mateo ya había dejado claro que no era ningún tonto.

Y nadie se la iba a jugar con él.

En lugar de rechazarlo de una, Mateo me miró, como riéndose.

—Tu papá dijo que si te vuelves a casar, el tipo que elijas nunca va a ser mejor que yo, ni en un dedo.

Mi papá asintió de inmediato, como intentando sellar el trato:

Capítulo 124 1

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