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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 163

Capítulo 163

De inmediato, grité:

—¡¿Cómo rayos voy a estar embarazada?! ¡Es imposible, no puede ser!

Valerie me miró, sonriendo, como si mi reacción fuera un chiste:

—Mira cómo te pones, solo estoy suponiendo, es molestando.

Hizo una pausa y agregó:

—Aunque, bueno... siempre es posible que el embarazo puede causar náuseas. Igual también puede ser que anoche el alcohol te jodió el estómago.

—Ajá, debe ser eso, el alcohol me cayó mal, no hay ninguna forma de que esté embarazada — contesté, sintiendo un escalofrío mientras me tocaba la cara.

Valerie me agarró la mano y preguntó:

—¿Te asusta la idea?

—Obvio que me asusta. Estoy tratando de cortar todo con Mateo, ¿cómo voy a tener un hijo suyo ahora?

—¿Y si por pura casualidad lo estás? ¿Qué harías?

—¡Eso nunca va a pasar! —dije firme, aunque por dentro algo se movió.

Recordé aquella vez en casa de los Bernard, cuando no nos cuidamos.

Ya pasaron casi dos semanas, y mi periodo está atrasado más de cuarenta días.

Pensé que era por el estrés, por los cambios...

pero ahora que Valerie lo mencionó, me entró el miedo.

Valerie me miró, con una expresión que me dejaba claro que iba a insistir:

—Estás negando todo muy fácil...¿En serio no estás embarazada, o te da miedo aceptar que podrías estarlo?

—... Me da miedo, vale —dije, sintiendo que las lágrimas me picaban.

Era cierto, tenía miedo.

Valerie enseguida me abrazó:

—No tengas miedo, de verdad. Solo fue suposición. Pero piénsalo bien, ¿esto de las náuseas te pasó solo hoy o tienes varios días con esto? ¿Tu ciclo está normal?

Arrugué la frente. Me sentía con un nudo en el pecho.

Ya me había pasado antes, pero pensé que era por el viaje en carro.

Valerie notó que no respondía y me tocó la frente.

—Aurorita, ¿qué te parece si vamos al hospital y salimos de dudas? Si no estás, no pasa nada. Y si sí... bueno, ya veremos qué hacer, ¿te parece buena idea?

—Perdón, perdón, solo me sorprendió.

Lo miré al doctor y le pregunté sin rodeos:

—¿Estaría bien si puedo abortar?

La cara del doctor cambió por completo.

—Bueno, este es justo el momento ideal. Los sacos apenas se formaron. Pero... ¿No te parece demasiado pronto? Además, un aborto tiene sus complicaciones. Ustedes, los jóvenes, deberían pensar en esto antes de meterse en esas. Si decides abortar, no va a ser algo que puedas olvidar así nomás.

Valerie se quedó seria, después me sacó del consultorio.

Me senté en un banco. No podía pensar con claridad.

Ella miró la ecografía, con los ojos llenos de emoción.

—Aurorita, mira esto. Esos dos frijolitos están en tu panza. Con el tiempo vana crecer, van a tener manitas, y luego van a ser dos personitas.

Es increíble, ¿no?

Me llevé la mano al vientre. Estaba plano, como siempre, pero sentí un nudo en la garganta.

No sé si todas sienten lo mismo cuando se enteran de que están embarazadas.

Aunque le pregunté al médico por la interrupción, en el fondo, no me animaba a hacerlo.

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