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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 239

Capítulo 239

Le avisé a mi hermano que iba a trabajar en la empresa de Mateo, y que pronto buscaría un apartamento cerca de la sede.

Mi hermano se sorprendió mucho y me preguntó por qué quería volver a estar cerca de Mateo.

Esa pregunta... me dejó sin palabras.

Solo le respondí con evasivas, diciéndole que Mateo pagaba muy bien, que el trabajo era suave, y que quería ahorrar unos años.

Al final no dijo nada más, solo me recordó que lo llamara si pasaba algo.

Incluso me transfirió dos mil dólares.

No acepté el dinero y le mandé un mensaje diciéndole que aún tenía suficiente.

Su pierna no estaba completamente curada y, además, tenía una nueva novia. Justo ahora necesitaba dinero, así que no podía seguir cargando conmigo.

No volví a la mansión donde solía vivir.

Después de todo, esa casa ya era completamente de Mateo.

Como no tuve tiempo de buscar piso, arrastré la maleta directamente hasta la empresa y la dejé en recepción.

La gente de esta zona vive corriendo detrás del día a día, así que casi nadie presta atención a las noticias de farándula o de finanzas. Por eso, no sabían quiénes éramos Mateo y yo.

Pero en el centro, donde Mateo ya era una figura conocida, todos sabían de lo nuestro.

Desde el momento en que entré en el edificio, sentí cómo muchas miradas me examinaban. Se oían murmullos por todas partes.

—¿Y ahora por qué vino?

—Quién sabe. Mira, hasta trae maleta. Seguro está en la ruina y vino otra vez a pegarse al jefe Mateo.

—Qué descarada. Se le nota que no lo va a dejar tranquilo jamás.

—¿Y pensar que antes era una niña rica, tan prepotente? Si fuera yo, preferiría morirme de hambre antes que volver a rogarle a mi

exesposo.

Así es la gente.

Solo ven lo que les conviene.

Jamás entenderían lo loco y cruel que podía ser Mateo cuando me acorralaba en privado.

La recepcionista me miró con desprecio:

—Esa maleta no puede estar aquí. Arruina la imagen de la empresa.

—Solo ponla debajo de tu escritorio. Hoy mismo la recojo.

—Ya dije que no. Esta es una compañía internacional que cotiza en la bolsa, no una bodega para equipajes —respondió, visiblemente molesta.

Miré a mi alrededor.

En un rincón apartado vi una planta alta. Si dejaba mi maleta allá, casi no se vería.

Así que fui allá, arrastrando mi maleta.

La recepcionista se apresuró a seguirme, agarró la maleta y me dijo:

—¿Qué estás haciendo? Este lugar es de alta Capítulo 205

Ryan murmuró, como hablando consigo mismo:

— Ya sé... seguro que ayer hiciste enojar a su novia en el restaurante, por eso ahora vino a buscarte a ti. Seguro es eso, si no, ¿por qué esa mujer tan elegante se fue sin pagar? Y tú también, ¿cómo haces para que alguien que te invita con buena onda termine enojado? Ahora te viene a ajustar cuentas su novio...

Por dentro, me quería reír. Esa amargura quería salir de alguna forma.

Miren, hasta Ryan, que ni pinta tiene en todo esto, ya se dio cuenta de que Camila es la novia de Mateo. Y claro, como la hice enojar, según él, Mateo está aquí por eso.

Me tragué toda la tristeza que sentía, y me di la vuelta.

Ahí estaba.

Mateo, sentado con toda la calma del mundo, con un cigarro entre los dedos.

Cuando entré, había notado a alguien de espaldas, pero no me había detenido a mirar. Si

hubiera sabido que era él, habría salido volando.

Me miró, con esa sonrisa suya que siempre parece esconder algo. Le dio una buena calada al cigarro y mientras exhalaba el humo, esa actitud suya —segura, relajada, con ese aire de poderllenó el lugar.

Ryan y varios compañeros no se atrevían ni a hablarle. Se quedaron cuchicheando entre ellos, preguntándose quién era.

Capítulo 239 1

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