Capítulo 271
Me quedé tiesa como estatua.
¿En serio tengo tan mala suerte? ¿Otra vez me topo con Mateo y Camila en el hospital?
—Aurora, ¿qué haces aquí?
Efectivamente, era la voz asquerosamente dulce de Camila.
Cerré los ojos, frustrada. La próxima vez que venga al doctor, mejor elijo otro día y otro hospital.
Aunque... ¿De qué sirve? Parece que no importa cuándo o dónde vaya, siempre termino encontrándomelos.
No sé si es mala suerte o el destino jugándome una broma pesada.
—Aurora, ¿otra vez en el hospital? —preguntó Camila desde atrás.
Apreté los labios. ¡Esa pregunta se la debería hacer yo a ella!
Me di la vuelta, sintiendo el cuerpo tenso.
Mateo me miraba con cara de pocos amigos, como si no me hubiera acosado esa mañana.
Sus ojos amenazantes pasaron por mí y se detuvieron en la bolsa de pastillas que llevaba.
Por suerte, la bolsa tenía el logo del hospital y no se veía qué traía adentro.
Pero, no me podía confiar... él era capaz de quitármela de un jalón.
Así que la escondí atrás de mí y le sonreí a Camila:
—Qué casualidad, ¿tú qué haces aquí?
Camila no contestó mi pregunta. Primero miró a Javier, que seguía a mi lado.
Después de un rato, dijo:
—Yo tengo una salud muy delicada, vengo seguido. Pero tú, Aurora, ¿también vienes mucho? ¿Estás enferma?
Al decirlo, los ojos de Mateo volvieron a clavarse en mi bolsa de medicinas.
Intenté mantener la calma:
—Sí, mi cuerpo es el de una niña rica malcriada.
Desde que quedé en bancarrota, no para de quejarse. Pero tú, Camila, cuídate más... esa enfermedad crónica que tienes desde chiquita es difícil de curar. Si no te cuidas, podrías...


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