Capítulo 279
Me quedé helada con su grito. Después de un rato, giré y me fui.
Ese tipo era de lo más raro.
Solo le pregunté si se sentía mal y me contestó como fiera, diciendo que no quería mi lástima.
Qué chiste.
¿Quién iba a sentir pena por él?
Mírenlo bien: se cree el dueño del mundo.
Si voy a compadecerme de alguien, seguro no sería de Mateo, ¿no?
Justo cuando abría la puerta para salir, escuché algo romperse atrás.
No me volteé. En mi mente, le dije: "Pinche loco".
Al salir de la oficina, todos me estaban viendo.
Seguro esperaban verme llorando después de enfrentar al jefe enojado.
Y como salí entera, vi lo decepcionados que se pusieron.
Me dio risa. Qué ganas de verme jodida.
—Aurora, ¿y? ¿Qué dijo el señor Bernard? — Lucy se me acercó corriendo.
Le tiré el informe todo arrugado:
—Dijo que tu trabajo es copiado y mal hecho.
Estaba muy enojado. Dijo que estás despedida.
A Lucy se le fue el color de la cara y empezó a llorar:
—¿Y ahora qué hago? No puedo perder este jale.
Anoche mi niña no me dejó dormir y por eso hice el informe de afán. Aurora, lo hago otra vez, ahorita, ¿hablas con el señor Bernard para que no me despida? Porfa...
—¿Qué? Le estás pidiendo ayuda a la persona equivocada, ¿no crees? —se burló alguien.
—¿Por qué no le pides ayuda a Camila?

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo)