Capítulo 336
—Ya lo decía yo, ese Michael, ¿cómo va a compararse con Mateo? No sé cómo pudiste fijarte en ese tipо Alan me lanzó una mirada llena de desprecio.
Estaba a punto de responderle cuando de pronto se escucharon pasos desde la entrada.
Me puse de pie de inmediato, solo para ver a Mateo y Camila entrar juntos.
Sentí un pequeño alivio: por un momento pensé que era Waylon.
Mi mirada se cruzó con la de Mateo.
El corazón me dio un brinco, y de una vez miré a otro lado.
Ese hombre seguía con esa mirada tan penetrante y amenazante.
Yo me sentía cada vez más irritada. A este paso, cuando volvamos a Ruitalia, no me espera nada bueno.
—Aurora...
Mientras pensaba en eso, Camila se me acercó de la nada, tomándome la mano con una sonrisa aparentemente amable.
Le aparté la mano de inmediato y me senté junto a Alan.
Solo verla ya me molestaba. Para evitar que empezara su show, mejor mantenerla lejos.
A Camila casi se le borra la sonrisa. Me miró con expresión dolida:
—Aurora, ¿te caigo mal? Solo quería sentarme contigo para que nos apoyemos entre amigas esta noche.
Me limité a responderle, con un tono seco y una sonrisa fingida:
—No hace falta apoyo de nada. Casi que no puedo con lo mío, como para preocuparme por ti. Mejor siéntate al lado de Mateo, que él es un experto en cuidar mujeres frágiles como tú.
Nada más decir eso, Mateo me lanzó una mirada asesina.
Miré hacia abajo, fingiendo no darme cuenta.
—Mateo...
Camila volvió a llorar, hablando con esa vocecita:
—Aurora como que me odia de verdad...
Yo le respondí, burlona:
—¿Y qué importa lo que yo piense de ti? Mientras ese cliente te tenga en buena estima, es más que suficiente.
—¡Aurora!
La voz grave de Mateo me interrumpió.

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