Capítulo 344
—¿Por qué siento que eso de que "estás en etapa preconcepcional" también es una mentira? —dijo Mateo con sospecha.
Me puse un poco nerviosa y le dije que no rápidamente.
Él murmuró, serio:
—Si te atreves a mentirme otra vez... te mato.
—¡No, no! No te estoy mintiendo —dije, queriendo que me creyera de verdad.
Mateo suspiró y, solo después de eso, se dio la vuelta y siguió caminando.
Lo miré con el corazón encogido.
Olvídalo. Este hombre es demasiado astuto. No se puede negociar ni un poquito con él.
Regresamos a la zona reservada, yo justo detrás de Mateo.
Waylon parecía aún más alegre de verme que antes.
Después de una risa irónica, dijo con tono insinuante:
—Me da la impresión de que ustedes no fueron al
baño a hacer sus necesidades, sino a hacer algo más íntimo, ¿no?
Alan se volteó hacia nosotros de inmediato, con sorpresa en sus ojos.
Yo solo podía pensar en lo directo que era Waylon para hablar.
Él miró su reloj y, con una sonrisa burlona, añadió:
—Vaya, parece que el señor Bernard es bastante rápido, ¿no? Señor Bernard, tiene que aguantar un poco más, porque si no complace bien a una mujer, puede que ella termine buscando a otro hombre.
Mateo dio un sorbo a su copa y le respondió, calmado, con una sonrisa:
—Si soy rápido o no, eso lo sabe mejor mi mujer. No hace falta que usted se preocupe, señor Dupuis.
Mientras hablaba, me lanzó una mirada que me dijo mil cosas.
Yo agaché la cabeza, totalmente avergonzada.
¿Pero qué clase de conversación era esta? ¿No era demasiado subida de tono?
En ese momento, Camila me habló de la nada:
—Aurora, el señor Dupuis lleva rato esperándote.
Anda, bríndale una copa.
Levanté la cabeza lentamente y le respondí sin prisa:
—El señor Dupuis ni siquiera ha dicho nada, ¿por qué estás tan apurada?
La expresión de Camila cambió un poco. Ella me miró con expresión dolida, buscando que Mateo la mire.

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