Capítulo 347
Waylon sonrió, sin esconder su intención.
—Vaya, ¿no es curioso cómo la gente siempre tiene esa necesidad de saberlo todo? La verdad es que me intriga mucho saber qué es eso que el señor Bernard desea con tanta pasión.
Calmado, Mateo bajó la mirada y sonrió.
—Lo que sea que el señor Dupuis imagine... eso mismo es.
—Ah... —Waylon me lanzó una mirada fugaz y luego dijo, sonriendo:
—Entonces, voy a suponer que se trata de la señorita Cardot.
Mateo mantuvo su sonrisa serena, sin responder.
Yo también asumí que era una broma que Waylon usaba para burlarse un poco de él. Pero, dejando eso de lado... si a Waylon le daba curiosidad, tenía que empezar a preguntarme: ¿Qué era exactamente eso que Mateo anhelaba con tantas ganas?
Definitivamente no era ni dinero ni estatus.
Después de todo, desde que se unió a la familia Cardot, jamás utilizó nuestras conexiones ni se
aprovechó de nuestro nombre para hacer negocios.
Así que no, no era por ambición.
Y ahí es donde está el misterio: ¿qué podíamos tener nosotros que lo llevara a aceptar ser maltratado por toda una familia? 5
Al principio, pensé que lo había hecho porque mi familia lo presionó.
Pero pensándolo bien, con lo oscuro y calculador que es en el fondo... ¿cómo iba a dejarse presionar por algo tan insignificante como eso?
Ay... no tiene sentido. No logro entenderlo.
Después de firmar el contrato, Mateo acompañó a Waylon con algunas copas más.
Alan aprovechó para invitar a Waylon a ir al Paraíso Celestial.
Con un nombre así, ya era obvio que se trataba de un lugar de entretenimiento para adultos.
Waylon incluso trató de arrastrar a Mateo con él:
—Señor Bernard, ha venido hasta Zuheral, si no se pasa por el Paraíso Celestial, será como si no hubiera venido. Hágale, esta noche invito yo. Le aseguro que la va a pasar de maravilla.
Yo pensé que Mateo, por lo menos, sería cortés y los acompañaría un rato.
Pero lo rechazó directamente.
—Lo siento, señor Dupuis. Esta noche tengo algo más importante que hacer —dijo.
Al oír esas palabras, no pude evitar recordar lo que había dicho antes... que esta noche quería dejarme embarazada. Me ardían las mejillas de solo pensarlo.
Waylon se echó a reír:
—¿Y qué podría ser más importante que pasarla bien esta noche? Déjelo para otro día, o que lo haga un asistente.

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