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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 596

—¿Cómo?

Él parecía no haberme escuchado bien, así que acercó su oído a mis labios y me preguntó en voz baja:

—¿Qué dijiste?

—Estoy embarazada, estoy embarazada… —murmuré.

Mientras hablaba, mi conciencia empezó a apagarse.

Justo antes de quedarme dormida por completo, alcancé a escuchar su voz:

—¿Otra vez con tus mentiras? En ese examen que te hiciste decía que no podías tener hijos.

***

A la mañana siguiente, cuando desperté, la habitación estaba completamente iluminada.

Miré a mi alrededor y no vi a Mateo por ningún lado.

Toqué su lado de la cama y estaba frío.

¿Eh? ¿A qué hora se levantó ese hombre?

La verdad, a veces no lo entiendo. Siempre que lo hacemos, es él quien pone toda la fuerza, pero al final la que termina agotada soy yo, y él siempre parece lleno de energía.

Sacudí la cabeza para dejar de pensar en eso, me puse una bata y me levanté.

La cortina estaba medio abierta.

Caminé hacia la ventana y miré afuera: todo Ruitalia estaba cubierta de blanco, como en una película de Navidad.

En ese instante, alguien abrió la puerta.

Me giré y vi que era Mateo.

Andaba fresco y relajado, vestido con ropa cómoda gris. Se veía guapo, bien abrigado.

—¿Hace cuánto despertaste?

—Me acabo de... despertar —contesté, sin poder evitar bostezar mientras hablaba.

Él sonrió.

—¿Quieres dormir un poco más?

Señalé hacia afuera y le dije:

—¿Y si quiero salir a jugar en la nieve?

—Está bien, luego te llevo a hacer un muñeco de nieve. Pero primero, bajemos a comer.

—¿Comer?

—Ya casi son las doce. Si no comes ahora, ¿a qué hora?

—¿Qué? ¿¡Las doce!? —exclamé.

Vaya, sí que dormí profundo.

Mateo se rio y me dijo:

—Sigues siendo igual de dormilona que antes. Y sigues… aguantando lo mismo.

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