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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 612

Cuando vi que Mateo ya había creído por completo en el supuesto cambio de Camila, decidí no insistir más.

De todas formas, yo iba a seguir desconfiando, porque es mejor prevenir que curar.

Mateo se quedó en la habitación del hospital hasta pasada la medianoche.

Al final, temiendo que yo no aguantara, contrató a una enfermera para que cuidara a Sayuri, y luego me llevó de regreso a la casa.

Él llevaba días trabajando sin descanso, y ahora, con lo de su mamá, ya estaba agotado por dentro y por fuera.

Nos acostamos juntos.

Me abrazó y, en unos minutos, ya estaba bien dormido.

Su respiración era agitada y se veía tenso hasta dormido.

En sus brazos, me di la vuelta y acaricié su frente suavemente.

Me tomó un buen rato tratar de quitarle esas arrugas de preocupación que no se iban ni cuando dormía.

Suspiré y le di un beso suave en los labios.

Ojalá nuestras mamás puedan salir de esto con vida y sin dolor.

Al día siguiente, cuando desperté, Mateo ya se había ido.

Me dejó una nota:

—Fui al hospital. Te dejé el desayuno en la cocina. Come, no vayas a dejarlo ahí.

Guardé la nota y me levanté a bañarme.

Bajé y estaba a punto de desayunar lo que Mateo me dejó, cuando mi mamá me llamó.

—Aurora, ve a buscar a tu hermano. Volvió a buscar a tu papá para enfrentarlo.

Me puse tensa de inmediato. Ya no me importó nada más.

Agarré el desayuno y salí comiendo.

Llamé a Carlos, y solo después de insistirle varias veces, me dio la dirección.

Cuando llegué, lo vi enfrentándose a nuestro papá.

Carlos tenía la cara golpeada, y mi papá, abrazando a esa mujer, nos miraba, irritado.

—¡Ingrato! ¡Lárgate! Estás arruinando el momento —gritó mi papá, furioso.

Carlos no le hizo caso y trató de golpear a la amante.

Pero mi papá la protegió, recibiendo el golpe él mismo, sin moverse.

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