Hace tiempo, fui al hospital a hacerme un control de embarazo y, por casualidad, vi a Javier conversando con un médico.
Ahora que lo pienso, ese médico parecía ser Bruno.
Con razón me resultaba tan familiar.
En ese momento solo lo vi de lejos, así que no lo recordaba muy bien, pero su cara y su porte eran tan particulares que se me quedaron grabados.
Entonces… ¿Bruno es amigo de Javier?
¿Sera que el informe falso de infertilidad que Javier me consiguió también fue gracias a Bruno?
Mientras estaba pensando en eso, mi hermano me jaló del brazo.
—¿En qué piensas? Te estoy hablando.
Reaccioné y lo miré.
—¿Qué pasó?
—Como Mayi se enfermó por lo de mamá, quiero ir a verla. ¿Vienes conmigo?
—Claro.
Obvio que acepté; hacia rato que quería conocer a su novia.
—A qué horas vamos a ir?
—Te lo advierto desde ya: delante de Mayi no vayas a hacer comentarios fuera de lugar, ni mala cara, ni preguntarle cosas que no son, ni… —Cuando vio que yo me empezaba a irritar, se quedó callado.
Mi mamá, con una sonrisa, me cogió del brazo y me dijo:
—No te enojes con tu hermano, él habla por hablar.
Sonriendo dijo algo sorprendido:
—Es que no viste la cara que le hiciste a Bruno, parecía como si estuviera en un interrogatorio y tu fueras la policía mala. Él no dijo nada porque no le molesto, pero eso no quiere decir que Mayi haría lo mismo. Si vas conmigo y actúas así, fijo se va a poner brava. Así que ya sabes. Por más que no te caiga bien, ella fue la que ayudó a encontrar el riñón para mamá.
—No te preocupes, con tal de poder conocer a tu novia hare todo lo posible.

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