—¿Sabes lo desesperados que estábamos mi mamá y yo esperando ese riñón? Yo estaba feliz, porque por fin ella podría mejorar y después podríamos pasar juntos una feliz Navidad. Hasta iba a hacerte una boda hermosa, y al fin todo estaría bien. Pero dime, ¿por qué le quitaste su riñón? ¿La vida de tu mamá sí vale, pero la de la mía no?
Me aguanté el dolor que sentía en el pecho, y le dije entre lágrimas:
—Mateo, de verdad no sabía que ese riñón era de tu mamá, si lo hubiera sabido jamás te lo habría quitado. Te lo juro.
—Y ahora ¿Quieres que te crea? —dijo Mateo, tapándose la cara con una mano. Se le escapó una risa triste y desesperada.
Cuando volvió a hablar, su voz era bajita, casi murmuraba, intentando no perder la cordura dijo:
—Ese riñón era para mi mamá, y tú lo llevaste para la tuya. ¿Cómo quieres que te crea, Aurora...?
Se levantó de la silla, con los ojos rojos y llenos de lágrimas se notaba que sentía mucha rabia contra mí.
—¿Por qué hiciste eso? Yo también quería que tu mamá mejorara, porque es tu mamá, y sin importar el costo, haría lo que fuera por salvarla. Pero ¿por qué te llevaste a escondidas el riñón de mi mamá? Ese riñón era compatible con ella primero, y solo le quedaba un mes de vida. A tu mamá le quedaban seis meses, ¿por qué? Siempre pienso en ti, en la gente que te rodea, en tu familia, y siempre he querido tratarlos bien. Pero ¿por qué tuviste que matar a mi mamá? ¿Solo porque no te aceptaba y no te quería? ¿No sabías que ella era la única familia que me quedaba en este mundo?
—Mateo... —lo agarré de la ropa, sintiendo un dolor en el pecho que casi me mataba.
—Yo no sabía que ese riñón era de tu mamá. Me tendieron una trampa. Ese tal Bruno de la Clínica Sanitos y Mayi, la novia de mi hermano, fueron ellos. Me dijeron que habían encontrado un riñón compatible para mi mamá, pero nunca me dijeron que era el de la tuya. Además, que el carro de transporte medico se dañara en la carretera también fue muy raro. Incluso el mismo Bruno me pidió que fuera yo a recoger el riñón. Ahora que lo pienso, todo era un plan. Sí quería salvar a mi mamá, pero nunca quise hacerle daño a la tuya. Mateo, por favor créeme.
—Pero, ¿ellos por qué harían algo así? —preguntó, y me dejó sin palabras.
Era cierto, Bruno y la novia de mi hermano... yo no tenía problemas con ellos, ni siquiera nos conocíamos. ¿Por qué querrían hacerme daño?

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