Capítulo 72
-Sí, pensando en ti toda la mañana, actuando como loco, sin dejarme vivir, ¡No me he podido ni arreglar!
-jAurora! -gritó él, enojado.
Molesta, lo empujé para apartarlo. Si seguía molestándome, iba a llegar tarde.
Me acerqué al lavamanos y agarré el cepillo de dientes. De repente, él también se acercó.
Apoyado en la pared, me miraba, desde el espejo.
-¿Por qué te levantaste tan temprano hoy?
-Ah, tengo algo que hacer -respondí sin levantar la cabeza mientras apretaba la crema de dientes.
Él me observó unos segundos antes de continuar:
-¿Otra vez saliendo a buscar trabajo?
Seguí cepillándome los dientes, ignorándolo.
Él se rio de mí, y habló con una voz sarcástica:
-Si pudieras encontrar un trabajo, ya lo habrías hecho. Escucha mi consejo: trabajar no es lo tuyo.
Odiaba que dijera cosas como esa.
Después de limpiarme la boca, le sonreí:
-Pues te vas a decepcionar, porque ya encontré trabajo y hoy es mi primer día.
Mateo se rio con incredulidad:
-No encontrar trabajo no es algo vergonzoso.
No hace falta que sigas mintiendo una y otra vez.
Me reí en su cara, sin molestarme en explicarle nada.
Me puse un poco de maquillaje y me cambié a un traje profesional.
Cuando salí de casa, el carro de Mateo se detuvo frente a mí.
Él sonrió:
-Vamos, te llevo al trabajo.
Por dentro me burlé. Este hombre no era tan amable como parecía.
Seguramente creía que estaba mintiendo sobre haber conseguido trabajo y quería humillarme.
Ah, esta vez iba callarle la bocа.
Le devolví la sonrisa:
-De acuerdo.
Abrí la puerta del copiloto y me senté con cuidado. Pero, incluso después de estar un rato allí, él no arrancaba el carro.

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