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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 75

Capítulo 75

Mateo casi nunca me llama.

No sé qué lo llevó a llamarme de repente, además fueron varias veces.

Pensé en devolverle la llamada, pero al recordar su actitud distante esa mañana, cuando me echó del carro, perdí las ganas de hablar con él.

-¡Buenas...! - En ese momento, un compañero me llamó:

-Imprime dos copias de este documento y, luego, grápalo para traerlo aquí.

Rápidamente guardé el celular en el cajón y tomé el documento que me pasó un compañero para ir a la impresora.

Apenas empecé a trabajar, me olvidé por completo de la llamada de Mateo.

La tarde transcurrió un poco más lento que la mañana, sin un solo descanso.

Aunque estaba ocupada y cansada, y me dolía el tobillo, sentía que esta vida tan movida me llenaba.

Pronto, llegó la hora de salir, y poco después, todos mis compañeros ya se habían ido. La oficina enorme estaba completamente silenciosa.

Me recosté en la silla un rato para descansar, у justo cuando me preparaba para irme, sonó el celular en el escritorio del jefe de equipo.

Por instinto, me acerqué a ver y vi que la llamada venía de la oficina del director ejecutivo.

Como ya no quedaba nadie en la oficina, con miedo de que el director tuviera algún asunto urgente, no pude evitar contestar.

-Trae una taza de café aquí.

Una voz masculina, muy agradable, me indicó eso, y enseguida colgó.

Al menos solo era para pedir un café, eso lo podía hacer.

Arrastrando mi tobillo hinchado, caminé con dificultad hasta la cafetería. Con mi experiencia, preparé el café y fui hacia la oficina del director ejecutivo. Toqué la puerta.

Desde dentro, se oyó rápidamente una voz agradable:

-Pasa.

Al abrir la puerta, vi a un joven guapo sentado en la silla. Era el mismo que había chocado conmigo esa mañana. Parece que él es el director ejecutivo de CE Media.

-Hola, su café.

Muy respetuosamente, coloqué el café frente a él y me giré para irme. Sin embargo, de repente me llamó.

Me detuve, sorprendida, y me volteé hacia él.

-¿El director tiene alguna otra instrucción?

Él me sonrió. Era una sonrisa deslumbrante que parecía iluminar toda la oficina.

trabajo y ya me estaban ofreciendo una oportunidad tan buena, lo que me hizo sentir un poco abrumada.

Tomé el documento de la mesa y, con seriedad, le dije:

-No se preocupe, director, estudiaré este proyecto con cuidado y me familiarizaré con él.

Él sonrió y, con un gesto de la mano, me dijo:

-Está bien, puedes irte a casa ahora.

Justo cuando me dirigía hacia la puerta, su voz volvió a sonar:

-Ve y cuida ese tobillo, si es algo grave, podría dejarte secuelas.

Sentí una cálida sensación en el corazón. El director realmente se preocupaba por el bienestar de sus empleados.

Salí de su oficina, guardé cuidadosamente el documento en mi bolso y me fui.

Después de un día de trabajo tan agotador, casi estaba lista para caer rendida, pero, con la oportunidad que me dio el director, me sentí llena de energía.

En el camino de regreso, estaba a punto de llamar a Valerie para compartirle mi alegría cuando de repente sonó el celular. Era una llamada de Mateo.

Dudé si debía contestar. De repente, la pantalla del celular se apagó y el celular se apagó por completo. Y pues yo quedé completamente desconcertada.

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