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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 752

Mateo los miraba en silencio.

Su corazón de piedra se fue ablandando poco a poco.

Por dentro sentía una avalancha...

De emoción, de alegría, de nervios, e incluso, un poco de tristeza, difícil de explicar.

Todas esas emociones se revolvían en su pecho, pero no lograba decir ni una palabra.

Luki lo miró, intrigado:

—Dime, ¿eres o no eres nuestro papá?

Mateo abrió la boca, pero siguió sin decir nada.

La verdad, ni sabía cómo hablarle a esos dos niños.

Quería acercarse a ellos, abrazarlos, pero al mismo tiempo sentía miedo.

Embi lo miró y luego le susurró a Luki:

—Se parece a la foto, debe ser papá, pero… ¿es mudo?

Luki, con cara seria, lo miró de arriba a abajo, y al final, con un gesto entre tierno y molesto, dijo:

—Si no hablas, te voy a pegar hasta que hables.

Mateo sintió como si algo le hubiera pinchado el corazón, y le dolió un poco.

Al final, sus hijos no parecían quererlo.

De repente, apretó los labios, se agachó y cargó a los dos niños, uno con cada mano.

Embi se asustó, lo abrazó por el cuello y lo miró con miedo.

Su manita, suave y tibia, descansaba sobre su cuello; su cuerpecito aún olía a leche; sus mejillas regordetas eran tan adorables, y sus grandes ojos brillantes lo miraban de una forma que él sentía que el corazón se le derretía.

La verdad, Luki también le tenía un poco de miedo.

Después de todo, según la madrina, ese papá era un hombre malo, siempre lastimaba a su mamá, y no había garantía de que no los fuera a lastimar a él y a su hermana.

Pero él era el hermano mayor, y sin importar qué, debía protegerla.

Juntó valor, lo miró fijamente y dijo:

—¿Qué haces? No creas que porque no hablas te vamos a tener miedo. ¿Dónde está mi padrino? Llámalo ya mismo.

Su padrino le había prometido que le ayudaría a pegarle a su papá.

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