Capítulo 81
Mateo se rio de mí:
-¿Qué es eso que te da tanta vergüenza y miedo que lo vea?
Yo, sorprendida, respondí:
-No es nada, solo son los documentos de un proyecto de la empresa.
-¿Tu empresa?
Mateo volvió a reír:
-¿Es tu primer día de trabajo y ya te sientes tan comprometida?
Realmente no entendía qué encontraba gracioso.
Me aclaré la garganta y respondí:
-¿Y qué? Desde el momento en que acepté el trabajo, no importa si es el primer día o el primer segundo, debo ponerle todo mi esfuerzo y tratar la empresa como si fuera mi propia casa.
-iJe!
Mateo se burló nuevamente.
-Eres buena empleada, deben estar contentos de tenerte.
Me quedé en silencio. Su tono de burla realmente comenzaba a ser insoportable. Mе levanté y cambié de tema:
-Tengo mucha hambre, ¿ya está lista la comida?
Dicho esto, arrastre como pude hacia la mesa, pero él, de la nada, me levantó en brazos.
Me sorprendí y susurré:
-Yo... puedo caminar sola, suéltame.
Mateo no me hizo caso, me llevó hasta la mesa y me sentó. Miré los platos sobre la mesa y me quedé completamente sorprendida.
¡Este hombre era un chef experto!
Mateo había hecho tres platos y una sopa. Los tres platos y la sopa tenían colores, aromas y sabores perfectos. Estaba tan hambrienta que, al oler la comida, mi apetito era aún más.
Miré el reloj en la pared; ¡¿cómo había cocinado tan rápido?! Cuatro platos en menos de una hora y hasta había cocinado arroz.
Mateo sirvió dos platos de arroz con pollo y me dio uno.
Al verlo agarrar un tenedor, sorprendida, le pregunté:
-¿Tú tampoco has cenado?
-Tampoсо.
Respondió con poco entusiasmo, luego añadió:
-No he comido en todo el día.

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