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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 817

Javier me pasó la caja de comida mientras decía eso.

Dudé un par de segundos, pero al final la agarré:

—…Gracias.

Me di la vuelta y la dejé sobre la mesa de la sala. Cuando bajé la mirada, vi en la pantalla del video la cara seria de Mateo.

Él sonrió con sarcasmo:

—Ya decía yo por qué no quisiste mudarte conmigo y los niños. Así que esta es tu definición de “irte de la casa de Javier”.

—No es así, yo…

Ni me dejó terminar; colgó de golpe la videollamada.

Me quedé mirando la pantalla apagada del celular, agotada.

Javier se acercó, apenado:

—Perdón, por mi culpa volvió a malinterpretar las cosas. ¿Quieres que le explique?

—No —le dije tranquila—, es tarde, deberías descansar.

Como sé lo que Mateo piensa de él, cualquier explicación solo lo iba a empeorar.

Javier me sostuvo la mirada unos segundos, luego sonrió suavemente:

—Está bien, entonces me voy. Descansa tú también.

—Bueno.

Lo acompañé a la puerta y cuando se fue, me recargué en la madera, suspirando cansada.

Saqué el celular, abrí nuestra conversación y le mandé un mensaje:

“Javier solo me ayudó a traer el equipaje.“

Lo dejé sobre el sofá, convencida de que no respondería; cada vez que se llenaba de celos por Javier, se pasaba días sin hablarme.

Pero, contra todo pronóstico, a los pocos segundos contestó.

Aunque su respuesta nada tenía que ver con lo que le había escrito:

“Mañana voy a llevar a Luki y Embi a inscribirlos en el kínder que queda cerca.“

Abrí los ojos, sorprendida.

¿De verdad pensaba que los niños iban a vivir con él de forma permanente?

Le contesté de inmediato:

“No hace falta, yo los voy a inscribir en el de aquí.“

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