Me sorprendí:
—¿Qué cena?
—Javier me avisó, me dijo que te lo comentara. Es con los inversionistas, el equipo de producción, el director y varios actores principales de “Crónica de las Flores”. Según él, en realidad la cena es sobre todo para darle la bienvenida al gran director Samuel, y de paso para que todos nos conozcamos.
Asentí:
—¿Ya fijaron la fecha de inicio de rodaje?
—Sí. Mañana es la cena y, si todo va bien, pasado mañana ya me tengo que presentar en el set.
—¿Y has estado repasando el guion?
—Claro que sí, me lo volví a leer —cuando lo mencionó, Valerie se entusiasmó.
—Te juro que mientras lo leía me metí tanto en el personaje de la secundaria que disfruté cada página. Aurorita, me tienes que visitar todos los días en el rodaje, verás cómo le voy a dar sus bofetadas a esa bruja de Camila.
—Está bien, iré todos los días.
Cuando la vi de buen ánimo, me tranquilicé un poco.
De la nada, Valerie miró alrededor del departamento:
—Aurorita, este lugar sí está bonito, justo el estilo que me gusta. Pero sin Luki y Embi aquí, se siente muy vacío. Oye, ¿y de verdad dejaste que esos dos se fueran a vivir con Mateo?
Suspiré y me recosté en la silla:
—No solo eso, Mateo ya los inscribió en un kínder cerca de su casa. Han estado yendo medio mes y se han adaptado bien.
—Entonces ya fue, seguro Mateo no va a devolvértelos. ¿Por qué no te mudas tú también?
Pero enseguida dijo:
—No, no, mejor no. Mateo todavía te guarda rencor, y cada vez que te ve te trata mal. Si te mudas, seguro vas a sufrir. Pero... —sus ojos se deslizaron hacia mi vientre—, con la situación que tienes, ¿cómo piensas tener otro hijo con él?
Ese era justo mi dilema.

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