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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 934

Como vi que no le importaba, me empecé a preocupar.

Le dije:

—Pues no te va a matar, pero tiene una mente muy retorcida. Es como un demonio que se mete en tu vida, ataca a tus familiares y a tu pareja, hace que tus seres queridos se enfrenten, que tu familia se derrumbe, que entre tú y tu amado haya malentendidos y odio sin fin. Te va a arrastrar al infierno, te...

—Ya, Aurorita —Valerie de la nada me abrazó con fuerza y dijo rápido—: Perdón, perdón, no debí subestimarla. Tienes razón, lo que da miedo no es ella, sino su mente tan maliciosa. Tranquila, tendré cuidado con ella. Y lo que ya pasó, dejémoslo en el pasado, ¿sí? Aurorita, no pienses en eso.

Valerie sabía que todo eso eran mis heridas, dolores que me calaban hasta los huesos y que no se podían mencionar.

Después de un breve descanso, el rodaje continuó.

Después del regaño tan fuerte, Camila se portó un poco mejor.

Aunque Samuel gritaba “¡corte!”, ya no se molestaba tanto como antes.

En un abrir y cerrar de ojos, pasó toda la mañana.

A mediodía, los trabajadores repartieron los almuerzos.

Los actores fueron a recogerlos y se sentaron a un lado a comer.

Vi a Camila, sentada en su asiento sin moverse. Pensé que era porque estaba desanimada después del regaño.

Pero Valerie llegó con dos almuerzos en la mano, y dijo con un tono de desprecio:

—No sabes lo delicada que es Camila. No prueba ni un bocado de estos almuerzos, todos los días espera que Carlos le traiga comida de otro lado. ¡Qué ridícula! Ella se llena de orgullo porque sabe que a algunos les da envidia.

Diciendo eso, me entregó una caja:

—Anda, come mientras está caliente, está rico.

—Ah... —la miré y le pregunté con curiosidad—. ¿Alan nunca te ha traído comida rica?

—Ni me lo recuerdes, ese pendejo —se quejó—. Hace unos días discutimos por lo de casarnos y tener hijos. Después de eso se fue a un viaje de trabajo.

—¿Ah? —le pregunté—. ¿No quieres tener hijos?

—Ya sabes cómo es mi trabajo. Si me caso y tengo hijos ahora, todos estos años de esfuerzo se irán a la basura. Además, quiero disfrutar un par de años más. Así que le propuse esperar un poco, pero no estuvo de acuerdo. Y para colmo me acusó de seguir pensando en Carlos. Me molesté tanto que peleamos, y al día siguiente se fue de viaje.

Mientras comía, Valerie lo contaba todo con fastidio.

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