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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 990

—¿Quieres probar toda la comida de Ruitalia?

Con pereza, soltó la revista, se recostó contra el respaldo del sofá y le sonrió a Samuel.

—Está bien, yo te llevo.

Lo miré, sorprendida.

¿En serio? Si Mateo siempre lo miraba con desagrado, ¿cómo es que ahora aceptaba tan tranquilo acompañarlo a comer?

Samuel volteó a verlo, muy serio:

—Entonces, te tomaré la palabra.

Mateo sonrió:

—No hay problema. De ahora en adelante, si necesitas algo, búscame a mí. Mi esposa suele estar bastante ocupada, quizá no tenga tiempo para acompañarte a probar la comida local.

Eh… ¿acaso Mateo estaba diciendo eso como si nada?

¿Yo más ocupada que un gran director como él?

A Samuel no pareció importarle ni le pareció extraño que fuera Mateo el que lo llevara.

Parecía que, mientras alguien lo acompañara a comer, le daba lo mismo quién fuera.

Le respondió con total seriedad:

—Perfecto, entonces cada vez que sea hora de comer, voy a venir a buscarte, Mateo.

—Está bien. Aunque… —Mateo habló con desgano—, cuando el rodaje se reanude, ya no me busques a mí, va a ser Alan el que te lleve a probar lo bueno.

—De acuerdo, Mateo.

—Bien, ya es tarde. Si no hay nada más, será mejor que te vayas.

Mientras hablaba, Mateo miró hacia la puerta. Su intención de echarlo era evidente.

Pero Samuel permaneció sentado.

Después de dos segundos de silencio, dijo sin expresión:

—Todavía no cené.

Mateo se molestó.

Yo también.

¿En serio? ¿Acaso sin “buena comida” este hombre no podía comer nada?

Ya eran más de las ocho de la noche y él todavía no había comido.

Por la forma en la que hablaba, parecía querer que justo ahora Mateo lo llevara a probar algo.

Y, como lo pensé, enseguida lo dijo:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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