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¿Quién es el hombre de mis sueños? romance Capítulo 150

Lucía muy espectacular; era la mujer más hermosa que había visto. Mientras la miraba, sintió paz y todas sus preocupaciones desaparecieron.

Ya eran más de las once de la noche cuando se habían terminado todos los fuegos artificiales. Los tres niños también estaban cansados, así que Génova los llevó a la habitación y los puso a dormir. Mientras tanto, Patricio se sentó en el patio con un cigarrillo entre los dedos.

Había mucho silencio en la montaña, y el único sonido que se podía escuchar, de tanto en tanto, era la risa de las personas que estaban del otro lado en las aguas termales.

Luis estaba parado a su lado acompañándolo mientras miraba el cielo estrellado.

—Luis, ¿crees que el afecto familiar es más importante que el amor? —preguntó de repente.

Quería casarse con esa mujer, aunque ya tuviera hijos; eso no lo molestaba en lo absoluto. Sin embargo, no podía soportar ir contra su abuelo, quien podía morir en cualquier momento, ya que no gozaba de buena salud. Por lo tanto, estaba en un dilema. Deseaba hacerla feliz, pero no podía casarse con ella por el momento.

Era una pregunta difícil que dejó a Luis pensando durante un largo tiempo.

—Supongo que el afecto de la familia es más importante —respondió.

El amor podía no ser eterno, pero el vínculo con los familiares no se rompería con facilidad, ya que eran los únicos que se quedarían a su lado ante toda adversidad.

Patricio le dio una calada fuerte al cigarrillo sin decir una palabra.

En ese momento, Luis podía darse cuenta por la expresión solemne de Patricio de que no estaba de buen humor. No obstante, no sabía lo que se le cruzaba por la mente y no se atrevió a indagar más.

Regresaron a la ciudad al día siguiente. En cuanto el auto se detuvo en Carril Nevado, Luis les abrió la puerta.

Justino se bajó primero para ayudar a Julieta y Génova se bajó después de todos los hijos. Patricio, quien estaba sentado en el asiento de atrás, bajó la ventanilla para revelar su perfil tallado.

—Señor Logan, gracias por llevarnos de paseo —dijo Génova.

—¡Gracias, señor Logan! —dijeron los niños al unísono.

—¡De nada! Solo trabaje con más esfuerzo en el futuro para devolverme el favor, señorita Aston —respondió con calma, mirándolos.

La mujer enseguida entendió la verdadera intención de sus palabras.

Capítulo 150 Su adversidad 1

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