Cerca de allí, otras personas comenzaron a llorar mientras seguían la camilla, la cual estaban subiendo al ascensor. Patricio miró a la débil mujer en sus brazos y dijo con un tono despiadado:
—Sal ahora mismo, Kevin.
Estaba furioso por cómo había asustado a la pobre Génova. Tal y como se lo había ordenado, Kevin salió con orgullo, pero cuando vio la escena que tenía delante, levantó una ceja mirando a la mujer que se había desmayado en los brazos de Patricio.
—Ella me hizo sufrir, así que solo quería darle un susto, no sabía que era tan débil. —Se encogió de hombros.
—Entonces, Kev, ¿qué se siente que te droguen con un afrodisíaco de un animal? Creo que ahora puedes intentarlo con Galletita —bromeó Lucas con una risita luego de darle un golpe en el hombro.
Kevin lo miró con el rostro ensombrecido y empezó a golpearlo con rabia. Lucas trató de escapar rápido.
—¡Solo estoy bromeando, Kev! ¡Deja de pegarme! —gritó mientras huía.
Sin embargo, Kevin no lo escuchó en absoluto, siguió persiguiéndolo y solo se detuvo después de golpearlo un poco más. Tanto él como Lucas se detuvieron junto al ascensor y apretaron el botón. Patricio, aún con una mirada distante, se acercó mientras llevaba a Génova en brazos. Kevin apretó los labios, pues no se atrevía a hacerlo enojar ya que su amigo le financiaba su laboratorio así que, si quería detener los fondos, Kevin estaría en la ruina. Por lo tanto, Kevin se apartó para darle paso a Patricio.
—Solo intentaba asustarla un poco, Pat.
—Vete —le dijo mirándolo.
Mientras hablaba, subió al ascensor y los otros dos no se atrevieron subirse. Lucas miró a Kevin y le dijo:
—Ahora te creo.
Kevin sonrió.
—Te lo dije. Géno es el presagio de la desgracia. En definitiva, quien se encuentre con ella tendrá un día de mala suerte.

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