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Rechazada, pero atrapada por el Rey Alfa romance Capítulo 164

—Derrick, dijiste que te mentí y que oculté mi pasado de ti —habló Gloria con voz ronca—. Lo diré una última vez. Nunca tuve la intención de lastimar a Gabrielle, y juro que no le pedí a ningún rufián que la incriminara. Su muerte fue autoinfligida. No fue mi culpa —aclaró, para después de unos segundos agregar: —. Créelo o no, esa es la verdad, y ahora no te debo nada.

Después de que Gloria terminó de hablar, extendió la mano y empujó a Derrick.

Sin embargo, lo único que le importaba a Derrick en ese momento era que Gloria lo rechazara. Sus palabras no significaban nada para él en ese momento, y no lograba interpretar la verdad detrás de las palabras de Gloria.

«Me rechazó. Está bien con que Patrick la toque, ¡pero me odia tanto!», pensó.

—No pienses que puedes salirte con la tuya simplemente diciendo eso. ¡No hay tal cosa en el mundo! Patrick puede tenerte. ¿Por qué no yo? —reclamó y besó a Gloria debajo de él locamente.

—¡Derrick! ¡Suéltame! —Gloria se negó.

—¡Ni lo sueñes! —Derrick no quería detenerse.

El beso de Derrick era rudo y enérgico, por lo que Gloria no tuvo más remedio que seguir esquivándolo.

No obstante, él agarró las manos de Gloria y las colocó a la fuerza sobre su cabeza, para que no pudiera moverse. Presionó su cuerpo y la miró desde arriba.

»¿Cuánto te pagó Patrick? ¡Lo duplicaré! —Los ojos de Derrick eran profundos.

—Derrick, no hagas que te odie. —Lo miró fijamente, decepcionada.

Al ver los ojos decididos de Gloria, Derrick sintió un fuerte dolor en el corazón. De repente, sintió que no podía seguir adelante.

Gloria aprovechó la oportunidad para escapar cuando él estaba en trance. Lo empujó con todas sus fuerzas y luego salió tambaleándose.

Una vez fuera del café, aún en pánico, ignoró el dolor en su espalda y piernas, y avanzó a grandes zancadas. Luego, al doblar la esquina, chocó con alguien.

Antes de que pudiera decir algo, las grandes manos del hombre agarraron su cintura. Al segundo siguiente, olió el familiar aroma a hierba en él.

Gloria levantó la vista y vio que era Patrick, e inconscientemente frunció los labios.

Patrick la sujetó fuertemente por la cintura y la observó con sus ojos de águila. Y de repente, levantó la mano y tomó su mentón, frotando su pulgar contra sus labios rosados durante mucho tiempo, más y más fuerte.

Luego Patrick levantó la vista y miró a Derrick, que estaba no muy lejos de él. Todo su cuerpo exudaba el aura del Alfa.

—¿Fuiste tú? —la voz de Patrick era helada.

Derrick también liberó el aura del Alfa. Miró a Patrick, levantó el mentón desafiante y dijo:

—Sí. ¿Y qué?

Patrick miró a Derrick fríamente, revelando una sonrisa de desdén en su rostro severo.

Gloria sintió que era empujada por una fuerza suave. Cuando miró hacia arriba, Patrick ya había corrido hacia Derrick.

—¡Tendrás la respuesta ahora mismo! —Patrick se lanzó hacia Derrick mientras rugía.

Derrick no retrocedió. En cambio, atrapó el puño de Patrick directamente. Había sufrido muchos contratiempos con Gloria en el café, y ahora que veía a Patrick, todo lo que quería hacer era golpearlo.

Cuanto más pensaba Derrick en ello, más enojado se ponía.

—¡Ella es solo una prostituta por la que la gente paga para acostarse! —exclamó furioso.

Gloria sintió que toda la sangre de su cuerpo se detuvo. Se quedó allí congelada y se apoyó en la pared para no colapsar.

No sentía atracción por Derrick. Sin embargo, él la había ayudado en momentos difíciles, y sus palabras la habían reconfortado.

Sin embargo, después de enterarse del pasado de Gloria, él estaba convencido de que ella era una asesina. Solo porque había estado una vez en una prisión de hombres lobo, retiró su amabilidad hacia ella.

Él, como los demás, se había convertido en su oscuridad.

Gloria se aferró a la pared mientras avanzaba tambaleante. Paso a paso, caminó frente a Derrick.

Su rostro pálido destrozó a Derrick, y fue abrumado por el dolor indescriptible.

Patrick apretó los puños con fuerza. No quería que Gloria tuviera contacto con ningún hombre, y todo lo que quería era abrazarla. Sin embargo, sabía que no podía. Ella tenía que crecer de forma independiente.

Gloria levantó la cabeza y miró a Derrick, diciendo:

—Derrick, nunca me he arrepentido de haberte conocido. Solías ser la luz en mi vida sombría. No deberías ser así. Si me consideras una mujer malvada y barata, por favor no te arruines por mí. Siempre recordaré lo mejor de ti.

Los ojos de Gloria brillaban, y por un momento, Derrick se sintió indigno de su elogio.

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