Patrick sonrió satisfecho, disfrutando del tormento de Gloria. -Oh, pero ¿quién te lo impide? Después de todo, estás en mi territorio y bajo mi control.
Gloria cerró los ojos por un momento, reuniendo fuerzas para enfrentar la situación. Sabía que no podía mostrar debilidad frente a Patrick.
-¿Qué quieres de mí, Patrick?- preguntó, sus palabras resonando con una mezcla de determinación y miedo.
Patrick se acercó más a Gloria, su presencia imponente llenando el pequeño espacio entre ellos. -Oh, Gloria, hay tantas cosas que quiero de ti. Pero por ahora, simplemente quiero que recuerdes quién manda aquí.
Gloria tragó saliva, sintiendo la presión de la proximidad de Patrick. Sabía que estaba en peligro, pero también sabía que no podía permitir que Patrick la viera ceder ante él.
El cuerpo de Gloria se endureció al escuchar sus palabras, su mente llenándose de pánico.
De repente, sintió un cuerpo caliente presionándose contra su espalda, y su corazón empezó a latir con fuerza en su pecho. La mano firme de Patrick se cerró alrededor de su cintura, enviando un escalofrío por su columna vertebral.
Gloria cerró los ojos con fuerza, sintiendo el aliento de Patrick en su nuca, mientras luchaba por contener el miedo que la inundaba.
Mientras tanto, Patrick luchaba internamente con la lucha entre su parte humana y su lobo, cada uno luchando por tomar el control. La cercanía de Gloria lo intoxicaba con su aroma, confundiéndolo aún más.
Sus manos, guiadas por un deseo que no podía controlar, comenzaron a desabrochar el abrigo de Gloria, y se deslizaron debajo de su vestido. El repentino contacto hizo que Gloria temblara, su mente luchando por procesar lo que estaba sucediendo.
Patrick frunció el ceño al darse cuenta de que Gloria llevaba un suéter debajo de su abrigo, lo cual era inusual en pleno verano.
Patrick se quedó inmóvil por un momento, sus pensamientos entrelazados en una confusión repentina. La voz de Gloria lo sacó de su trance, su nombre resonando en sus oídos como una advertencia urgente.
-Sí, Gloria?- Su voz sonaba más suave, una mezcla de sorpresa y curiosidad.
La respuesta de Gloria fue inmediata, sus palabras cargadas de temor y ansiedad. -Señor Hammond.
Un escalofrío recorrió la columna vertebral de Patrick, su mente luchando por comprender la repentina tensión en el aire. Sus dedos se detuvieron en su movimiento, suspendidos en el aire mientras escuchaba atentamente.
La mano de Patrick, que había estado bajo el suéter de Gloria, se detuvo, una pregunta silenciosa en sus ojos.
Entonces, el grito de Gloria rompió el silencio, llenando la habitación con su angustia. -¡Señor Hammond!
-¿Qué pasa?- Su voz ahora estaba teñida de preocupación y confusión.
Las palabras de Gloria se precipitaron, mezcladas con el miedo que corría por sus venas. -Señor Hammond, ¿no me has rechazado ya? ¿Has olvidado a Gabrielle?
La mención del nombre de Gabrielle fue como un cubo de agua fría sobre Patrick, trayendo consigo un torrente de recuerdos dolorosos. Recordó la dulce imagen de su hermana menor, ahora perdida para siempre.
De repente, la realidad lo golpeó como un martillo, y la excitación que había sentido desapareció al instante. Se dio cuenta de quién estaba frente a él, la verdad de lo que ella representaba.


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