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Regreso Dominante de la Verdadera Heredera romance Capítulo 565

—Mamá...—

En el silencio sepulcral de la sala, se escuchó la voz hueca de Paula: —¿Mamá...?—

—¡No me llames mamá!—

Arrinconada, Fausta forcejeaba con todas sus fuerzas, como si fuera a morderle la mano a la niñera que la sujetaba. Al ver esa reacción, la niñera, asustada, la soltó de inmediato.

Entonces, Fausta, entre tropiezos y casi arrastrándose, se abalanzó hacia Paula, que estaba en el suelo: —¡Paula! ¡Paula!—

—¿Lo escuchaste?—Cristina la miraba fijamente y señalaba a Fausta, que venía hacia ella—. ¡Ella es tu verdadera madre!—

—¡No es cierto!—Paula gritó desde lo más profundo de su pecho, completamente fuera de sí. De un empujón, apartó a Fausta que se le lanzaba encima—. ¡Ella no es, ella no es, ella no es! ¡Mi mamá eres tú! ¡Durante veintiún años mi mamá siempre fuiste tú!—

La piel de sus rodillas se había cortado con los pedazos de cerámica del suelo y un hilito de sangre le escurría, pero Paula ni se daba cuenta. Llorando, arrastrándose de rodillas, se acercó a Cristina—. ¡Tú eres mi mamá! Tú me criaste veinte años, cuando era chiquita la primera vez que dije “mamá” fue para llamarte a ti, la primera vez que caminé fue para correr a tus brazos, la primera vez que anduve en bici tú ibas detrás de mí, la primera vez que toqué el piano tú me enseñaste, cuando me enfermaba me dabas la medicina con toda la paciencia del mundo... ¿Ya se te olvidó todo eso, mamá?—

Mientras hablaba, ya se había arrastrado hasta quedar frente a Cristina. Levantó la cara empapada de lágrimas y quiso abrazarla por la cintura.

Pero ni siquiera notó que el rostro de Cristina estaba tan pálido como el papel.

Cristina temblaba, murmurando como si el alma se le hubiera salido: —Yo no soy tu mamá.—

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