Todo el mundo estaba desconcertado, y sus expresiones aturdidas eran divertidas. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué Jonatan quería hablar con Antonio? Todos estaban atónitos, incluyendo a Esteban, Pedro, Juan e incluso Antonio. Antonio no era más que un pobre estudiante que acababa de llegar a Nueva York. ¿Cómo se involucró con el famoso Tercer Maestro?
—Soy Antonio. ¿Qué pasa? —contestó con suspicacia.
Jonatan pareció sorprendido y preguntó:
—¿Tú? —Entonces sacó una foto y la comparó con el perfil de Antonio. Jonatan estaba sorprendido. La persona que estaba frente a él era en verdad Antonio Salas—. Maestro Salas, yo me equivoqué... —Jonatan lloró con amargura.
Al momento siguiente, ante el asombro de todos, se arrodilló frente a Antonio. Todos los presentes soltaron un pequeño grito de sorpresa. Sus ojos se abrieron de par en par y sus cuellos se estiraron como las jirafas. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué el Tercer Maestro de Nueva York se arrodilló ante Antonio? Antonio se quedó boquiabierto.
«¿Soy demasiado guapo para que incluso el Tercer Maestro me adore?». Pensó.
—Tercer Maestro, ¿esto es un error? No puedo permitir que te arrodilles ante mí. Por favor, levántate. —Antonio intentó que Jonatan se levantara, pero él se negó.
—Maestro, debe perdonarme. Yo... no sabía que era el Maestro Salas y lo he ofendido. Debo ser castigado... —Mientras hablaba, comenzó a abofetearse a sí mismo. El sonido de las bofetadas resonó con fuerza en todo el lugar.
«¿Qué le pasaba al Tercer Maestro?» Antonio estaba perplejo.

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