—No, no hay objeciones. El Maestro Antonio tiene una suerte tremenda, se merece tener ese dinero. —Juan sintió otro dolor en el pecho como si le hubieran disparado una flecha.
—Oh, ¿entonces será un problema si paso la noche con mi mujer?
Otro disparo... Juan sintió que su corazón tenía múltiples heridas.
«Maldita sea, si quieres pasar la noche con ella, ¡hazlo! ¿Por qué restregármelo por la cara?».
—No hay problema, no hay problema. Maestro Salas, por favor, venga por aquí. —Juan forzó su rabia y se obligó a sonreír mientras guiaba a Antonio y a Paulina hacia un auto. Cuando se fueron, al fin llegó a su límite y escupió una poco de sangre—. ¡Desgraciado! ¡Estoy muy enojado! Me las pagarás. —Sus subordinados lo acompañaron a su habitación. Allí, se calmó un poco—. Ese hijo de put*, esto no se quedará así, no puedo dejarlo pasar. Dame mi móvil, quiero llamar a mi primo...
La Familia Higareda fue capaz de mantener el poder en todo Nueva Jersey a través de su dedicación en el cultivo de diversas habilidades. La Familia Higareda había gastado una enorme cantidad de dinero para enviar al primo de Juan a entrenar en la Cima Bestial. Aunque solo fuera un aprendiz, el hecho de que pudiera entrenar ahí, significa que es muy poderoso.
Antonio y Paulina subieron a un taxi. Antonio miró por la ventana el paisaje nocturno iluminado. Suspiró y se preguntó cómo cambiaría su vida. Justo un día antes, estaba sin trabajo y era un recién graduado. Sin embargo, desde que había recibido las dos piedras mágicas, una hermosa mujer y el dinero estaban a su alcance. En cuanto al poder, se preguntaba si conocer al hijo del alcalde y al Tercer Maestro contaría.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Reliquias de Poder