La aparición de Santiago atrajo las miradas de muchas personas.
Santiago era muy guapo, y el uniforme del programa internacional le sentaba como un guante, dándole un aire de joven noble. Muchas chicas estaban enamoradas de él.
—Natalia, ¿ese es tu hermano? —preguntó Valentina, dándole un codazo a Natalia.
Al oírlo, Santiago la fulminó con la mirada.
—¿Quién ha dicho que soy su hermano? ¡Mi única hermana es Isabela!
—No crean que, porque en internet se diga que Natalia es nuestra hermana biológica, va a poder reemplazar a Isabela. ¡Isabela es la única heredera de la familia De la Vega!
—En cuanto a Natalia... —hizo una pausa y dijo con desdén—, no es más que una mierda.
Hoy había habido muchos rumores en el colegio, todos en contra de Isabela.
Y todo esto había sido causado por Natalia.
Si no hubiera publicado la verdad en internet, nadie hablaría de Isabela.
Santiago ahora odiaba a muerte a Natalia.
Al otro lado, Verónica y su pandilla, de la clase 10, observaban la escena con regodeo.
Fernanda sonrió.
—Miren, ¿qué les decía? No es más que una mierda de heredera, ¡ni siquiera su propio hermano la reconoce!
Verónica arqueó una ceja y dirigió a Natalia una mirada aún más despectiva.
Pensaba que era un cisne blanco, pero resultó ser solo un patito feo.
Natalia, con frialdad, empujó a Santiago.
—¡Apártate!
Santiago, al ser empujado, retrocedió un paso. Miró la espalda de Natalia, atónito.
¿Delante de tanta gente, lo trataba así?
La ira de Santiago se encendió.
—¡Natalia! ¿Qué actitud es esa?
—Esta es mi actitud, no me molestes.
La alta figura de la joven, con una frialdad excepcional.
...
Natalia, mientras caminaba, con la cabeza ligeramente gacha, desbloqueó su teléfono.
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