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Renací para Destruirlos: De Heredera Asesinada a Pesadilla de mi Familia romance Capítulo 147

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—Las acciones del grupo han caído diez puntos en un solo día —dijo Fausto Cienfuegos, con un aire de inquietud y nerviosismo—. ¿Sabe cuál es el motivo?

Luis Rivas había estado siguiendo la evolución de las acciones del grupo.

—Alguien está manipulando en la sombra.

Al oír que la fábrica farmacéutica también había sido inspeccionada, y después de ver la multa y la orden de cese de la producción, Luis Rivas dijo sin rodeos: —Señor Cienfuegos, debe de haber ofendido a alguien de las cuatro grandes familias.

Al oír esto, Fausto Cienfuegos se sorprendió.

—¿Qué?

¿Alguien de las cuatro grandes familias?

Las cuatro grandes familias eran como dioses en la Ciudad de México. Él ni siquiera podía aspirar a acercarse a ellos, ¿cómo iba a ofenderlos sin motivo?

Luis Rivas estaba muy seguro.

—Hacer que las acciones de nuestra empresa caigan tanto en tan poco tiempo, aparte de las cuatro grandes familias, nadie más puede hacerlo.

—El que nos ataca es feroz, sus métodos son despiadados. A este paso...

Fausto Cienfuegos, al ver la expresión vacilante de Luis Rivas, sintió que los labios le temblaban.

—A este paso, ¿qué...?

—En menos de tres días, nuestra empresa se verá obligada a declararse en quiebra.

—Esto es solo el principio.

Fausto Cienfuegos se quedó de piedra. El hombre, habitualmente tan engreído, no pudo evitar palidecer. Su respiración se volvió pesada y sintió una oleada de mareo que lo invadió todo.

¿Por qué las cuatro grandes familias habían atacado de repente a Farmacéutica Cienfuegos?

Si de verdad era alguien de una de esas familias el que se había empeñado en atacar a su empresa, sabía perfectamente que podrían hacerla quebrar fácilmente.

¿Dónde estaba el problema?

Fausto Cienfuegos no lo entendía.

Justo en ese momento, la secretaria no pudo evitar decir: —Señor Cienfuegos, ¿no será...?

—¿Quién?

La secretaria dudó.

—La chica del bar de ese día, Valentina.

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