Isabela regresó al aula.
Escuchó a un grupo de chicos cuchichear con entusiasmo.
—¡No manches! ¿Adrián Ferrer se le declaró y lo rechazaron? ¡Natalia no solo lo rechazó, sino que lo insultó, le dijo que le daba asco!
—¿No tienes idea de la cara que se le quedó a Adrián?
Isabela se acercó, curiosa.
—¿Acaban de decir que Adrián Ferrer se le declaró a Natalia?
—¡Sí! Natalia dijo que tenía novio y lo rechazó. Por cierto, Isabela, ¿sabes quién es el novio de Natalia?
Isabela arrugó la frente.
¿Natalia tenía novio?
¿Cómo era posible?
—Le mintió a Adrián, no tiene novio.
Isabela volvió a su asiento.
Los chicos se quedaron perplejos.
—¿Resulta que Natalia estaba mintiendo? ¿Adrián sabrá que le mintió? Vayan a decírselo, esto se va a poner bueno.
—¡No inventes! Eres un malvado. Si Adrián se entera de que Natalia le mintió, seguro que no la deja en paz.
—Adrián es súper prepotente. Ya quedó en ridículo con el rechazo. Si se entera de que le mintieron, quién sabe qué podría hacer…
Isabela escuchó la conversación, apretó su pluma con fuerza, sus ojos brillaron.
Se giró hacia su compañera de pupitre.
—Tú y Adrián Ferrer, del otro grupo, se llevan bastante bien, ¿no? El otro día los vi comiendo juntos.
—Sí, nos conocemos. Nuestras familias viven en la misma zona, ¿por qué?
Isabela le susurró al oído:
—Dile a Adrián que Natalia no tiene novio.
...

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