Capítulo 03: Rugido entre cenizas.
El fuego ardía, un humo denso envolvía toda la cabaña.
Luna Keyla tosió violentamente mientras retrocedía, aferrada al cachorro.
Una repentina sensación de ingravidez le dio un vuelco el corazón, una tabla de madera quemada se derrumbó, revelando una puerta oculta detrás de ella.
Keyla empujó la puerta con la espalda, el calor del fuego la azotó incluso antes de salir, rasgando su piel.
Keyla salió y se arrodilló. Miró hacia arriba
La luna llena parecía brillar más que nunca, y el fuego alrededor de la cabaña consumía todo a su paso y se acercaba más al lugar.
Ella cerró sus ojos, con su respiración agitada.
«Por favor, Aryl… Sé que estoy débil. No has respondido a mis llamados. Pero te necesito ahora.»
Habló ella con su luna interior, aunque sabía que no estaba en condiciones de usar a su loba porque podría morir… pero lo hizo.
Colocó al bebé sobre el césped.
El crujido de madera quemada resonaba a sus espaldas, las llamas creciendo más altas, más voraces.
Y en ese momento… un brillo blanco y escarchado la envolvió, un frío que cortaba el calor del incendio.
Su loba emergió. Grande, blanca, con un pelaje sedoso y brillante, con grandes garras y colmillos afilados. Pero sus ojos estaban inyectados en sangre por la debilidad y la furia.
«Tenemos que ir a las cavernas sagradas… Tenemos que tomar la reliquia de mi linaje, de mi manada. No puede caer en manos de Kayzer.»
Le dijo Keyla a su loba, su voz resonando en la mente de la bestia.
La loba inclinó la cabeza, tomó con su hocico la sábana que envolvía al bebé, presionando suavemente para no lastimar el cuerpecito frío.
Y en segundos, a una velocidad asombrosa y a grandes zancadas…
¡AVANZÓ LANZÁNDOSE CONTRA EL FUEGO, SALTANDO LAS LLAMAS!
En un momento sus patas flaquearon de debilidad… Y el corazón de la loba latía como si fuese a fallar en cualquier maldito momento, pero…
No se detuvo.
……..
✧✧✧ Unos minutos después. ✧✧✧
Crap~ Crap~
Las pisadas de la loba sobre la piedra resonaban haciendo eco en el interior de las cavernas.
No había más que oscuridad… y el aroma a hierba y a humedad que envolvía el lugar.
La enorme loba blanca, volvió a tomar su forma humana… Keyla apareció, agachándose, recogiendo del suelo al cachorro inerte que su loba dejó con cuidado segundos antes.
—¡Huiremos de aquí! —dijo con voz débil, expresión cansada, aún desangrándose poco a poco.
—No me importa dónde y qué tenga que hacer… Incluso si es vender mi alma.
Sus pasos lentos, exhaustos, indicaban que podría colapsar en cualquier momento.
Su respiración era débil, su vista de vez en cuando se volvía borrosa.
—En el "Este" donde la magia abunda… buscaré salvar tu vida, mi príncipe… —susurró, hablando con su hijo inerte.
—Lamento arruinar tus planes, Luna. Pero esa cría muerta, no saldrá de este territorio.
¡KEYLA QUEDÓ EN SHOCK ANTE ESA VOZ GRAVE Y FIRME DE UN MACHO!
¡De inmediato alzó la mirada y buscó el lugar de donde provenía!
Tap~ Tap~
Los pasos de esas elegantes botas de cuero resonaron en el piso de piedra pulida.
Una figura alta, de metro noventa, pantalón beige y camisa manga larga blanca, se presentó frente a ella.
Su cabellera semilarga y blanca estaba atada en una coleta baja, y tenía mechones rebeldes. Sus ojos dorados… tan intensos como oro bajo el sol… Se clavaron en ella con una frialdad que le heló la sangre.
—A… Alfa… —logró pronunciar Keyla.

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